Burgos (EFE).- Una investigación ha permitido datar pinturas y grabados paleolíticos, con una antigüedad desde los 13.500 años, en la Sala Keimada, uno de los santuarios de arte rupestre de Cueva Palomera, la principal cavidad del Complejo Kárstico de Ojo Guareña (Burgos), además de confirmar su uso de manera frecuente desde el Paleolítico Superior hasta la Edad del Hierro.
El estudio, publicado este mayo en la revista Journal of Archaeological Sciencie: Reports, presenta 18 dataciones inéditas, de carbón, que confirman que la Sala Keimada estuvo frecuentada desde hace unos 13.500 años hasta hace más de 2.000, con presencia en el Paleolítico Superior, Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce y la transición desde la Edad del Hierro al mundo romano.
Una investigación ha permitido datar pinturas y grabados paleolíticos, con una antigüedad desde los 13.500 años, en la Sala Keimada, uno de los santuarios de arte rupestre de Cueva Palomera, la principal cavidad del Complejo Kárstico de Ojo Guareña (Burgos). EFE/ Santi Otero
La autora principal de la investigación, Ana Isabel Ortega, ha explicado en una rueda de prensa en el Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana (CENIEH) que se han datado pinturas negras geométricas, multitud de grabados digitales y una cabeza de un zoomorfo, además de una compleja estructura lítica erguida, similar a la localizada en Tito Bustillo (Asturias).










