La banca intensifica su ofensiva para convencer a la Comisión Europea de acometer una gran simplificación de la normativa financiera. En este contexto, la Federación Bancaria Europea ha presentado un informe elaborado por Oliver Wyman en el que cifra en 1,4 billones de euros las necesidades de financiación de la economía europea, actualizando la cifra del informe Letta, que las cifraba en 800.000 millones de euros. Y para ello reclama tanto una simplificación regulatoria como, en un asunto mucho más polémico, completar la unión bancaria sin mencionar explícitamente la creación de un fondo de garantía de depósitos común.Este asunto ha sido un campo de batalla entre los bancos europeos y los gobiernos desde hace más de una década. Una de las conclusiones a las que Europa llegó tras la Gran Recesión fue la necesidad de contar con un mercado bancario único. Así, la UE pactó un supervisor único para la zona euro, el Banco Central Europeo (BCE), y un mecanismo único de resolución de entidades financieras. Quedó, desde entonces, inconclusa la creación de la tercera institución, el fondo de garantía de depósitos unificado. La razón fue el rechazo de los alemanes y otros países del norte a la medida, dado que veían una forma de mutualizar los elevados riesgos que habían tomado las economías del sur en los años anteriores a la crisis.La medida, sin embargo, ha vuelto a estar encima de la mesa en pleno proceso de simplificación regulatoria, impulsada por una alianza entre España, Italia y Francia. La UE le ha abierto la puerta en los últimos meses y, tras haber realizado una consulta pública, prepara un informe sobre la cuestión que publicará en verano. Se espera que de cara al año siguiente realice las primeras propuestas legislativas.Los bancos, fundamentalmente los del sur de Europa, presionan para que en este proceso se aborde definitivamente la unión bancaria, condición sine qua non para las fusiones transfronterizas que creen grandes bancos europeos. La medida ya fue reclamada por la patronal española, la Asociación Española de Banca (AEB), que integran el Santander o el BBVA. Y ahora la Federación Bancaria Europea, que agrupa a los mayores bancos del continente, vuelve a reclamar a Bruselas completar la unión bancaria, pero sin mencionar explícitamente el tema más espinoso, el fondo de garantía. Todo ello se produce en plena opa del italiano Unicredit sobre el alemán Commerzbank, que cuenta con el rechazo del Gobierno germano.Completar la unión bancaria es una de las siete recomendaciones de Oliver Wyman para que la banca europea incremente su competitividad y financie las inversiones que, en su opinión, necesita la UE. Uno de los problemas que detecta es que los bancos europeos están demasiado fragmentados, proliferando los campeones nacionales, pero ninguno paneuropeo. Cuanto más grande y diversificada esté una entidad financiera, más resiliencia y más capacidad para apoyar inversiones. “La incompleta unión bancaria sigue siendo un obstáculo importante para una integración más profunda de los mercados y para el despliegue eficiente del capital y la liquidez en toda la UE. La exigencia de mantener capital y liquidez a nivel de filial en cada jurisdicción, junto con las diferencias regulatorias y supervisoras entre los Estados miembros, puede desalentar la consolidación necesaria para crear instituciones competitivas a escala mundial”, reza el informe. También menciona la discrecionalidad de los bancos nacionales de aplicar medidas macroprudenciales, como exigir la dotación de colchones anticíclicos. Esto, de acuerdo a los cálculos de Oliver Wyman, puede alterar en hasta un 10% los colchones exigidos a unos bancos u otros en función del país europeo donde estén radicados.La cuestión sobre la unión bancaria es relevante, pero se completa con otros asuntos que también la banca intenta que la Comisión Europea tenga en cuenta y que tienen una importancia central en el informe de Oliver Wyman. La más relevante es la reclamación de que las autoridades tengan una “visión holística” de los requisitos de capital, de modo que se reestructuren los de nivel 2 y nivel 3 (los que reclaman las autoridades por el ejercicio de supervisión bancaria, más allá de los mínimos que marca la regulación).Las entidades también empujan por que el mandato del BCE como supervisor se amplíe. Hasta ahora debe velar solo por la estabilidad financiera en la eurozona, pero la intención de los bancos es que se incluya un segundo mandato. Se trata del fomento de la competitividad del sector. El resto de recomendaciones del informe de Oliver Wyman versan sobre “racionalizar y recalibrar” los recargos de capital, así como modernizar el marco regulatorio o revisar las normas prudenciales. El texto menciona igualmente ampliar el mandato del BCE, así como avanzar en la cuenta única de inversión y reformar el mercado de titulizaciones.