En Eslovenia, la escaladora Janja Garnbret despierta un tipo de admiración que ni el ciclista Tadej Pogacar ni el as de la NBA Luka Doncic alcanzan, una cualidad ligada a su genuina modestia, a la ausencia de impostura, a la negación del ego como proyección personal. Es una figura que se niega a exteriorizar su grandeza, que no confunde la confianza con la arrogancia y que lleva años compitiendo contra sí misma sin que ni una sola de sus rivales se haya visto menospreciada por ello. Garnbret es, incontestablemente, la mejor escaladora de competición que ha existido, doble campeona olímpica en Tokio 2020 y París 2024, incontables títulos mundiales, infinitas victorias en la Copa del Mundo de la disciplina y, desde el pasado sábado, una leyenda de la escalada en roca tras encadenar la vía Bibliographie en la escuela francesa de Çéüse. Dicha ruta tiene un grado confirmado de 9b+ y figura como una referencia mundial de la dificultad.Garnbret apenas cuenta 27 años: cuando se aburra de competir, tendrá tiempo de sobra para convertirse también en la escaladora de roca más importante de la historia.Hasta la fecha, el máximo grado alcanzado en roca por la eslovena era 9a, a años luz de su reciente éxito. Su salto descomunal al 9b+ confirma su enorme potencial, como si un atleta atascado en los 10,50 segundos lograse correr los 100 metros lisos en 9,60. No solo eso: al encadenar Bibliographie iguala la mejor marca confirmada por los hombres en escalada y se une a Brooke Raboutou como las dos únicas escaladoras en alcanzar el 9b+. Raboutou, medalla de plata en los Juegos de 2024, encadenó la vía Excalibur en abril de 2025. Entonces, todas las miradas se giraron hacia Garnbret preguntándose de qué sería capaz dada su manifiesta superioridad. Ya existe una respuesta, que conduce a otra pregunta: ¿dónde está el límite de la eslovena?La élite de la escalada se divide entre las competiciones internacionales en escenarios prefabricados con presas de resina y la roca. Algunos, como Adam Ondra o Jakob Schubert son capaces de alcanzar el máximo nivel en ambos escenarios. Otros no son capaces o no desean dividirse: los hay que apuestan por centrar su rendimiento en la resina (Alberto Ginés, Janja Garnbret, por ejemplo) y los hay que no desean colocarse un dorsal y centran sus grandes actuaciones en la roca (Seb Bouin, Jorge Díaz Rullo, etc). Con todo, un escalador o una escaladora que despunte al máximo nivel en la resina tiene, lógicamente, enormes posibilidades de brillar igualmente en la roca. De ahí que todos esperasen en el medio natural a Janja Garnbret: se puede decir ahora que la espera estaba a la altura de las expectativas. Y muchos se preguntan a qué espera para medirse al 9c, la máxima dificultad jamás propuesta … aunque sigue pendiente de confirmación. Actualmente existen cinco propuestas de 9c lanzadas por Adam Ondra (2017), Seb Bouin (2022), Jakob Schubert (2023), Sean Bailey (2026) y el español Jorge Díaz-Rullo (2026), pero ninguna ha sido repetida. “Cada una de estas cinco vías tiene características diferentes que, normalmente, casan con el estilo predilecto de los que han logrado encadenarlas. Para que se confirme el grado, deberían probar alguna de las propuestas de los otros, lo que les obligaría a pasar días y días probando una vía que puede no ser de su agrado, no ser de su estilo, y esta es una tarea muy dura, lo que explica que nadie dé el paso”, explica el alavés Iker Pou, tercer ser humano en alcanzar el noveno grado en escalada. Lo que nadie duda ya es que Garnbret podría acometer el reto de tratar de repetir alguna propuesta masculina de 9c. Pero la competición se interpone en su camino: salvo catástrofe, se llevará otro oro en Los Ángeles 2028. Además, Garnbret nunca se había dedicado en serio a probar vías de la máxima exigencia: “Durante mucho tiempo, trabajar en un proyecto de roca me ha resultado una de las partes más difíciles de la escalada. Las vías que no podía hacer en el día, en tres o cuatro intentos, las dejaba y buscaba otros retos. Si me salía una vía rápido, perdía el interés: volver, caerme otra vez y elegir la misma vía día tras día nunca fue algo que me saliera de forma natural”, explica en sus redes sociales.Para firmar su enorme éxito en Bibliographie, Granbret cambió sus costumbres y se comprometió con la vía, invirtiendo cinco viajes desde agosto de 2024 para un total de 60 días de ensayos, de los cuales solo encontró condiciones óptimas de temperatura en cinco de ellos. “Bibliographie me ha exigido paciencia, compromiso y presencia. Me enseñó a bajar el ritmo y aceptar que la progresión no siempre es evidente. Hubo días en los que la versión anterior de mí misma habría querido marcharse y buscar algo nuevo, pero de alguna manera regresé”, confiesa. Y su cambio de mentalidad permite soñar con un escenario atípico en el deporte mundial: una mujer en la cima de la dificultad, mirando desde arriba a los hombres.
Janja Granbret iguala la mayor dificultad confirmada en escalada por los hombres
La doble campeona olímpica encadena Bibliographie (9b+) y debería convertirse en la primera mujer en subirse al 9 c, un grado aún pendiente de confirmación







