Un grupo de países, coordinado por el Reino Unido, ha anunciado este martes una batería de sanciones contra las entidades e individuos que hay detrás de la expansión ilegal de asentamientos judíos en Cisjordania y del aumento de la violencia de los colonos contra la población palestina local.Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Noruega, Francia y el Reino Unido han acordado un endurecimiento de las medidas punitivas contra seis organizaciones y un particular, que deberán hacer frente a la potencial congelación de sus activos financieros, la prohibición de viajar o la descalificación como directivo de empresas registradas en el Reino Unido o que tengan alguna conexión con este país o con el resto de naciones firmantes.El propósito de este nuevo paquete de sanciones es el de interrumpir el flujo financiero que ha permitido la actuación impune de grupos de colonos extremistas en Cisjordania, así como reafirmar el compromiso de los gobiernos sancionadores con la solución de dos estados, Israel y Palestina, para poner fin al actual conflicto de Oriente Próximo.Por primera vez, junto a las sanciones anunciadas, el Ministerio de Exteriores británico publicará una guía concreta, dirigida a los empresarios británicos, para evitar de modo explícito que lleven a cabo algún tipo de actividad económica o financiera en conexión con los asentamientos ilegales de la zona. “La expansión de los asentamientos y la violencia allí desplegada son ilegales, y suponen una amenaza importante a la viabilidad de la solución de los dos estados, así como a las perspectivas de paz y seguridad a largo plazo tanto para palestinos como para israelíes”, ha dicho la ministra de Exteriores, Yvette Cooper.El Reino Unido, junto al resto de países firmantes, exige al Gobierno de Israel que ponga fin a los asentamientos, frene la violencia desplegada, actúe judicialmente contra los responsables y acaba con las sanciones impuestas a la población palestina, que ha puesto freno al desarrollo económico de la región.Las organizaciones señaladas como objetivo de las sanciones son la Unión Agrícola, que apoya y financia los asentamientos, incluidos los que utilizan la violencia para expulsar a la población palestina; Ahavat Gilad, que canaliza las donaciones dirigidas a los anteriores; Ari Yshag, que recaudan fondos para la causa de los colonos; Artzenu, que proporciona material militar y armamentístico a los colonos y su vehículo financiero, Shivat Zion Lerigvey Admata, y, finalmente, la constructora Eyal Hari Yehuda, que ha participado en la demolición de viviendas palestinas y en la expulsión violenta de sus habitantes.Itamar Yehuda Levi, el propietario de esta última constructora, también ha sido señalado particularmente como destinatario de las sanciones.Es el cuarto paquete de medidas punitivas contra Israel aprobado por el Gobierno laborista de Keir Starmer, que también dio el paso histórico en septiembre del año pasado de reconocer el Estado de Palestina, junto al resto de países que han respaldado las sanciones de esta semana.La ministra británica de Exteriores ha anunciado también ayudas por 1,2 millones de euros para la limpieza de minas explosivas en Gaza, así como 12 millones más para que la Autoridad Palestina pueda sostener los servicios públicos de importancia crítica para la población, así como para hacer frente a la crisis fiscal que sufre la economía del territorio.Cooper ha exigido al Gobierno de Israel que abra todos los pasillos humanitarios, y retire todas las restricciones “arbitrarias” impuestas, que impiden al Reino Unido o a otros países u organizaciones la distribución de ayuda a la población.