Tristán Miranda (22) es protagonista de un documental que comenzó a filmarse cuando tenía 14 años y cuya realización se extendió durante 7 años. En Tristán y los días por venir no sólo se lo ve atravesar su adolescencia, sino también su transición de género.Martina Matzkin y Gabriela Uassouf decidieron enfatizar en esta película que tanto crecer como transicionar son procesos sin comienzo ni final, pero también únicamente posibles en comunidad. Una familia que sostiene, amigos que están en cada paso importante y un Estado presente formaron parte en ese entonces de esta premisa.A punto del estreno del documental, al ver su propio recorrido, Tristán aseguró a Clarín: “Me da mucha nostalgia y ternura por la persona que fui. Me veo así, todo chiquito y me dan ganas de abrazarme y decirme ‘todo va a estar bien’”.“No hay una forma correcta de transicionar”A lo largo de 7 años el registro de momentos importantes en la vida de Tristán fue tan extenso que la selección por parte de las directoras debió ser muy exhaustiva. Las imágenes iban desde cada cumpleaños hasta hitos como la rectificación del DNI por reconocimiento de identidad de género.Las cineastas sabían exactamente qué querían a la hora de pensar su documental: “Buscábamos un varón trans para el rol principal y lo que nos convenció de elegir a Tristán, además de su sensibilidad y su carisma, fue que tenía una familia que lo apoyaba en su transición y en su búsqueda artística”.Ese chico, hoy adulto joven, expresó: “No hay una forma correcta de transicionar, no hay un camino. Es algo complicado porque no es una decisión que se toma un día, es algo que te va pasando, es algo que no entendés. Y un día ves a una persona trans y empezás a maquinar y decir ‘ah, claro, a esta persona le pasa esto, puede ser que a mí me pase lo mismo’”.Tristán recordó que fue entre los 12 y los 13 años que comenzó a indagar y a obtener información, tanto sobre identidad como sobre transición de género. “Siempre estuve cerca de la comunidad LGBTIQ+”, reconoció, pero “no lo dije hasta los 13 o 14, y ahí sí empecé a averiguar”, mencionó. Desde ese momento, “todo fue muy gradual”, rememoró.“Podemos hacer algo para mejorar las cosas”A lo largo del documental Tristán cambia notablemente. Siete años reducidos a 62 minutos ponen en el centro de la escena a un adolescente que se acerca a la adultez joven y que por momentos se pregunta: “¿Es posible ser trans sin sufrir tanto?”. Más allá de los desafíos y la dificultades, tanto el protagonista como las directoras destacaron que durante todo el proceso Tristán recibió el apoyo de su familia, de sus amigos, de su escuela y del Estado.Tristán y los días por venir se estrena el 18 de junio y el joven celebra la experiencia de haber pasado por tantas horas de grabación: “Me deja mucho amor, mucho cariño, mucha red de apoyo”.Además, enfatizó que no se trata de una película más y que le hubiera resultado útil una obra de este tipo algunos años atrás: “Siento que si se le da la bola necesaria podría ayudar un montón de personas que lo necesitan”. Y amplió: “Estaría buenísimo poner el foco en una realidad que se está dando ahora mismo, sobre todo en cuestión de derechos. Pero lo más importante que me deja es la esperanza de que podemos hacer algo para mejorar las cosas”.De las políticas de inclusión a la comunidadEn siete años de filmación hubo de todo (hasta una pandemia), resaltaron las cineastas. Gabriela Uassouf explicó que a lo largo de todo ese tiempo decidieron registrar “algunos hitos importantes de la transición o de las decisiones de Tristán, pero también filmar durante gran cantidad de tiempo intuyendo dónde podía haber avances, cosas que cuenten, que narren, que acompañen la intimidad. La decisión de qué va o qué no va, al fin y al cabo, tenía que ver con con el proceso de montaje y con qué es lo que nos sirve para acompañar el viaje emocional de Tristán personaje, más allá de Tristán persona”.Martina Matzkin añadió que un punto central fue dejar en evidencia “el relato de lo positivo de un crecimiento: que pueda ser feliz, que pueda ser acompañado y rodeado de amor; no para negar que en muchísimos casos suceda lo contrario, sino para mostrar que hay una posibilidad de que eso sea lindo, positivo y feliz, mostrando todo lo que tiene que confluir y funcionar bien”. En ese sentido, aseveró: “Tiene que haber una comunidad, un Estado, políticas de inclusión... un montón de cosas para que eso funcione bien”.Finalmente, Uassouf resaltó que desde el momento en que el documental comenzó a gestarse hasta hoy “el contexto cambió”. Sin embargo, destacó: “La gente sigue igual con sus vidas, la gente igual va a encontrar la manera de expresar su identidad y de contrarrestar aquello que le parece injusto -no sin dificultades-, que es también lo que la peli plantea hacia el final: ahora, además toca seguir adelante para defender todo esto”.“El mundo en el que cada uno quiere vivir se construye con un montón de pequeñas cosas. Esa persona sigue existiendo, esa persona sabe cuál es su identidad: ¿Cuál es el punto en negarlo? Nos parece tan estúpido, a esta altura del partido... es solamente un desgaste de energía”, agregó.“Esto no va a desaparecer, esto va a seguir creciendo: a donde mires va a haber un una persona queer expresándose y eso es parte de nuestra identidad, no sólo Argentina, sino que eso es parte de lo que como humanidad defendemos”, concluyó Uassouf.
“¿Es posible ser trans sin sufrir tanto?”: el documental que responde esa pregunta
Tristán y los días por venir fue filmado durante 7 años.Allí se muestra a Tristán Miranda (22) atravesar su adolescencia y su transición de género.









