El colesterol alto es el factor que más incrementa la posibilidad de sufrir un infarto. Antes de que se desencadene ese evento que puede poner en riesgo la vida, no duele, no molesta, no se siente. A raíz de eso, muchos no saben que viven con sus valores elevados y otros tantos, a pesar de saberlo, incumplen o interrumpen el tratamiento que los ayudaría a mantenerlos bajo control.La base de esa terapia son las estatinas. "Son la piedra angular del tratamiento hipolipemiante", graficó Augusto Lavalle Cobo, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos (SAL).Su eficacia y seguridad ha sido demostrada de manera contundente en sus más de cuatro décadas de uso. "Son años y años de estudios que nos muestran la eficacia y la seguridad de este grupo farmacológico. Pocas estrategias médicas han logrado tener el impacto que tienen a nivel poblacional, sobran los dedos de la mano para mencionarlas", dijo Lavalle Cobo. En ese "Olimpo" se suele ubicar también a las vacunas y los antibióticos.Suscribite a Buena VidaCada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá. Pese a que la evidencia sobra, las estatinas están ampliamente infrautilizadas, admitieron con preocupación especialistas en una charla con periodistas de la que participó Clarín, en la que insistieron en que no hay valores normales de colesterol que apliquen a todos por igual; que cuanto más bajo (y desde antes), mejor; en la necesidad de mejorar las cifras de subdiagnóstico y subtratamiento de este y otros factores de riesgo cardiovasculares; y en la importancia de desmitificar las falsas creencias que atentan contra la adherencia a las terapias, sobre todo vinculados a eventos adversos, con los dolores musculares a la cabeza.Por qué hay que bajar el colesterolEl colesterol es un lípido (una grasa) producido en el hígado y transportado por la sangre a través de lipoproteínas (LDL y HDL, entre otras). Está presente en todas las células del cuerpo y es necesario para la vida, pero en exceso es dañino. ¿Cuánto necesitamos? Muy poco.Al circular en exceso, con el tiempo, comienza a acumularse en las paredes de las arterias (la famosa ateroesclerosis), lo que obstaculiza la llegada de sangre, oxígeno y nutrientes a los órganos, incluidos el corazón y el cerebro. Un proceso silencioso que puede terminar en infartos, ACV o enfermedad arterial periférica.Para evitar que eso ocurra, hay que bajarlo. ¿Hasta dónde? Depende. Los especialistas coinciden en que no existe un valor normal único para toda la población. Lo que para uno puede ser aceptable, para otros puede ser alto."El valor hay que individualizarlo en cada persona en función de su riesgo cardiovascular”, indicó Lavalle Cobo. "Cuanto más alto sea el riesgo, más beneficio tiene esa persona al alcanzar niveles más bajos de LDL. ¿Cuál es el beneficio? Menos riesgo de eventos cardiovasculares a futuro", sintetizó.Cuanto más bajo, mejorEl LDL bajo es beneficioso para todos: tengan o no riesgo cardiovascular. “Hoy no hay discusión: la parte mala del colesterol, cuanto más bajo, mejor”, subrayó Ricardo López Santi, presidente electo de la Sociedad Interamericana de Cardiología, en el encuentro organizado por Eurofarma. "Hay varios estudios hechos con fármacos biológicos que llegan a valores bajísimos de LDL en participantes que son seguidos en el tiempo y no tienen ningún tipo de alteraciones”, añadió.Pero si bien para todos es bueno tener el colesterol bajo (particularmente el transportado por las lipoproteínas de baja densidad, el LDL, más conocido como "malo", aunque los especialistas insisten en que debemos dejar de llamarle así), cuanto más alto sea el riesgo cardiovascular indivudual, más agresivamente se debe intervenir para bajarlo.En ese sentido, las guías de práctica clínica de las principales sociedades médicas de lípidos y aterosclerosis a nivel mundial establecen metas muy diferentes: van de 116 mg/dl de LDL en personas sanas a menos de 40 mg/dl entre quienes entran en la categoría de riesgo extremo plus.