Nota bene¿Deberíamos valorar más nuestra privacidad?

El 8 de junio de 1949, hace 77 años, el autor inglés George Orwell publicó su novela distópica 1984. Allí advierte sobre los peligros del totalitarismo inminente. Recién había concluido la II Guerra Mundial. José Stalin había tomado control de la Unión Soviética. Algunos especulan que, dado que terminó de escribir el texto en 1948, simplemente invirtió los dos dígitos finales de 1948, a 1984. El título elegido por Orwell implica que su visión podría hacerse realidad en menos de 35 años, pues los gobiernos de su época ya ensayaban con la censura, la propaganda y la manipulación del lenguaje.

Han transcurrido cuatro décadas desde 1984, y aún no se perfila un gobierno mundial totalitario que controle el pensamiento, como ocurre en la Oceanía ficcional. Sin embargo, el Estado de vigilancia es un hecho y el concepto de privacidad se ha erosionado como Orwell previó.

El Gobierno de China, por ejemplo, implementa programas de vigilancia masiva a través de videos y tecnologías para el reconocimiento facial. Monitorea conversaciones telefónicas y recoge información del ADN de sus ciudadanos. Las leyes chinas permiten encarcelar a sujetos que se conectan a redes no autorizadas, o que riegan “rumores” contra el régimen en línea.