EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.En East Harlem, Nueva York, un domingo al mes, un grupo de personas se junta con la intención de devolver artefactos a la vida. En El Barrio Artspace PS109, un proyecto ha transformado una escuela abandonada en un centro artístico, donde se levantan distintas mesas simulando un quirófano. Pero acá los cirujanos son expertos en reparar objetos. Jorge Ramírez y su hija Jorgette Mariñez acuden un día de marzo con la esperanza de arreglar un hervidor eléctrico que un día simplemente decidió no volver a funcionar. “Lo compré hace cinco años y todos me dicen que mejor me compre otro, que es más fácil, pero ¿por qué mejor no intentar repararlo primero?”, dice la hija. Ella y su padre son vecinos de Harlem. Por redes sociales oyeron de Repair Café, este evento comunitario que tiene como misión reparar objetos. Rocío Salceda (48 años), una artista española y profesora de este idioma, fundó el colectivo en la ciudad de Nueva York en 2022, inspirada en un modelo que originalmente nació en 2009 en Ámsterdam. Ella recuerda que el proyecto arrancó con cinco personas y enseñando a reparar ropa con su propia máquina de coser.“Me daba una vuelta por Nueva York y veía la cantidad de cosas que se tiran a la basura que están nuevas, televisores, lavadoras, todo tipo de cosas”, recuerda. Según Naciones Unidas, cada vez se producen y reemplazan más objetos en lugar de repararlos. Solo en la ciudad de Nueva York, y de acuerdo a la compañía Recycle Track Systems, se generan más de 14 millones de toneladas de residuos al año: los aparatos electrónicos —desde celulares hasta electrodomésticos— representan uno de los tipos de desecho de mayor crecimiento. En 2022, a nivel mundial, se produjeron más de 60 millones de toneladas, el equivalente al peso de casi 6.000 Torres Eiffel. Un acto de rebeldíaLa ciudad de Nueva York promueve el reciclaje y el compostaje domiciliario obligatorio, lo que exige separar restos de comida y residuos orgánicos para su recolección. Sin embargo, gran parte de los objetos domésticos siguen terminando en la basura cuando dejan de funcionar. Por ejemplo, un ejercicio realizado por E-Waste Statistics calculó que, solo en Estados Unidos, una persona puede generar 21 kilogramos de residuos electrónicos de forma anual. Cuauhtémoc Romero, uno de los colaboradores de Repair Café, explica que la reparación tiene que ver con una mentalidad aprendida desde pequeño. “Creciendo en México, sabía que lo que tenía, si se quebraba, si se rompía, no era tan fácil reemplazarlo con algo nuevo”. Uno de los objetos en los que ha trabajado es un Ipod Classic, un reproductor de música que Apple dejó de fabricar en 2014. Aunque muchas reparaciones para él implican “prueba y error”, Romero dice que la tecnología también abre la puerta. “Sería casi imposible que no saque mi teléfono y busque un tutorial en YouTube”, explica. Mientras estas redes comunitarias crecen, el debate sobre facilitar la reparación también ha llegado a la legislatura estatal. En 2022, el estado de Nueva York aprobó el Digital Fair Repair Act, una ley vinculada al movimiento Right to Repair que busca obligar a los fabricantes de dispositivos electrónicos a brindar acceso a piezas, herramientas e información para reparar. Pero incluso con cambios legales, para muchos neoyorquinos la reparación sigue ocurriendo principalmente en espacios informales y comunitarios. Iniciativas como los Repair Cafés —encuentros donde voluntarios ayudan gratuitamente a arreglar objetos domésticos— han surgido precisamente para llenar ese vacío. Allí, vecinos llevan lámparas, ropa o pequeños electrodomésticos y trabajan junto a personas con experiencia técnica para intentar repararlos. Para Romero, la solución al descarte está en manos de la política pública. “Hay que adentrarse en el problema de una manera más sistemática. Debería ser algo que tenga un lugar en los programas de gobierno en los que reparar sea algo más fácil”.
Una respuesta a la cultura del descarte en Nueva York
En East Harlem, vecinos se reúnen en ‘Repair Café’ para arreglar objetos domésticos y compartir conocimientos













