La escalada de la corrupci�n socialista y el apoyo cerrado del president Salvador Illa a Pedro S�nchez, mientras el cerco de la Justicia se estrecha sobre el jefe del Ejecutivo, est� castigando las proyecciones electorales del PSC, que sufrir�a un importante retroceso cuando a�n no se ha alcanzado el ecuador de la legislatura y perder�a toda opci�n de seguir gobernando Catalu�a.Seg�n la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, los socialistas catalanes volver�an a ganar las elecciones auton�micas con entre 33 y 35 esca�os, pero perder�an nueve respecto a los obtenidos en mayo de 2024. Esa circunstancia, unida al estancamiento de ERC y los Comunes, las dos fuerzas de izquierdas que apoyaron la investidura de Illa, impedir�a la reelecci�n del primer secretario del PSC como presidente de la Generalitat.
El sondeo, elaborado el pasado 26 de mayo, en pleno estallido del caso Zapatero y de las investigaciones sobre las cloacas socialistas, dibuja una Catalu�a ingobernable, en la que no existen alianzas viables que permitan alcanzar la mayor�a absoluta, que en el Parlament se sit�a en los 68 parlamentarios.El tripartito que ungi� a Illa y que ahora est� aprobando sus primeros Presupuestos �nicamente llegar�a a los 62 diputados, al quedar lastrado por el desplome socialista, que acumula un notorio desgaste dos a�os despu�s de los comicios que expulsaron al republicano Pere Aragon�s del Palau y pusieron fin al proc�s y a una d�cada de gobiernos independentistas. Ese Govern no ser�a posible ni reclutando a la izquierda m�s radical de la C�mara catalana, la que representan los antisistema de la CUP; incluso convenciendo a sus cinco representantes, Illa se quedar�a a uno de la mayor�a necesaria para ser reelegido.No habr�a ninguna otra combinaci�n aritm�tica factible para tomar las riendas de la regi�n, si hoy celebrara elecciones. Las formaciones separatistas sumar�an 72 parlamentarios, superando con holgura la mayor�a absoluta, pero s�lo si contaran con el concurso de Alian�a Catalana, y ni ERC ni la CUP estar�an dispuestas a llegar a ning�n acuerdo con la formaci�n liderada por S�lvia Orriols, a la que impusieron un cord�n sanitario al inicio del mandato por su sesgo xen�fobo.






