El capitalismo desbocado de hoy se acerca a una nueva etapa aún más peligrosa: la del feudalismo digital. Una IA sin restricciones, impulsada únicamente por el beneficio, corre el riesgo de concentrar la riqueza y el poder algorítmico en manos de unos pocos monopolios tecnológicos. Hay muchos críticos que llaman la atención sobre distintos aspectos de esta amenaza, pero hasta ahora nos faltaba una visión de conjunto, escrita con claridad, que ofreciera un análisis del papel que desempeña la IA en nuestras sociedades, evitando tanto la trampa de rechazarla como intrínsecamente maligna como la de elevarla a instrumento milagroso para resolver nuestros mayores problemas. Lo que ningún político ni teórico social ha logrado hacer, lo hizo de manera insuperable la carta encíclica Magnifica humanitas del papa León. Su punto de partida es que la tecnología nunca es neutral, porque adopta las características de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan. El Papa insiste en la necesidad de garantizar que las tecnologías no se concentren en manos de unas pocas personas, ampliando así la brecha entre quienes están incluidos y quienes quedan excluidos de la revolución digital. También rechaza acertadamente «toda forma de gestión paternalista o asistencialista de la vida social»: lo que necesitamos es una responsabilidad compartida de todos nosotros, no una nueva élite que oculte su poder brutal detrás de un falso rostro humano. Y, para dejar este punto aún más claro, el Papa insiste en que el desarrollo algorítmico no puede quedar únicamente en manos de la «mano invisible» del libre mercado: se necesita una nueva forma de acción social.
¿Quién es el anticristo hoy?
En una reflexión que cruza tecnología, política y teología, el filósofo esloveno Slavoj Žižek advierte sobre el avance de un “feudalismo digital” dominado por las grandes corporaciones tecnológicas. A partir de la encíclica del papa León XIV, cuestiona el poder de la inteligencia artificial sin regulación y señala a figuras como Peter Thiel como representantes de una visión que amenaza la libertad, la democracia y la dimensión espiritual del ser humano.










