Cuando la mayor criptomoneda del mundo subía, el dinero fluía hacia startups, fondos de capital de riesgo, plataformas de intercambio y miles de tokens especulativos. Cuando se desplomaba, las empresas desaparecían, el financiamiento se secaba y la actividad se desaceleraba en toda la industria. Bitcoin no era solo el mayor activo digital. Era el centro de gravedad de toda la economía cripto. Ahora, algunos de los negocios de más rápido crecimiento dentro de la industria se mueven según una lógica diferente. La moneda registra una fuerte caída. El viernes cayó bajo los US$60.000, ampliando un retroceso que ha borrado alrededor de la mitad de su valor desde el máximo alcanzado el año pasado. La venta masiva ha sido impulsada por salidas de dinero de los fondos cotizados en bolsa (ETF), el auge de la inteligencia artificial compitiendo por la atención de los inversionistas minoristas y las crecientes dudas sobre si los grandes compradores corporativos que impulsaron el último repunte podrán seguir acumulando.

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