Jardines con palmeras, esculturas de leones en la puerta y enormes habitaciones en el interior. Aparentaban ser viviendas turísticas de lujo, pero en realidad formaban parte de una red de explotación sexual de mujeres. La Policía Nacional ha liberado a 29 víctimas que ejercían la prostitución en casas de Benalmádena y Marbella en condiciones abusivas, sin tiempos de descanso y con disponibilidad las 24 horas, además de la exigencia de ofrecer ciertos servicios sexuales y tomar y suministrar drogas a sus clientes. Han sido detenidas 22 personas, entre ellas la cabecilla de la organización, una mujer de 72 años, así como sus hijos, con quienes controlaba el negocio. Los investigadores les han intervenido 300.000 euros en metálico y han bloqueado cuentas con 1,1 millones de euros, además de inmuebles valorados en 6,5 millones de euros. Tras pasar a disposición judicial, todas las personas arrestadas han quedado en libertad.La operación ―denominada Gavage― arrancó en verano de 2025. Los agentes recibieron entonces la información de que había dos chalés ubicados en Marbella y Benalmádena donde distintas mujeres ejercían la prostitución contra su voluntad. Las primeras averiguaciones confirmaron los hechos y sirvieron para conocer que se trataba de dos de las casas de citas más importantes y activas de la Costa del Sol. También que estaban orientadas a clientes de alto poder adquisitivo e incluían distintos servicios privados, también de escort. La Policía Nacional, en un comunicado, resume la oferta del lugar como “servicios sexuales, droga y discreción”.Los policías del grupo III de la Unidad Contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) de Málaga pudieron también establecer que tras los clubes había una organización criminal que se lucraba con la actividad mientras utilizaba métodos de control y explotación de las mujeres. Era una banda “perfectamente organizada” que tenía al frente a una mujer de 72 años y a sus hijos, cuyos objetivos eran “la obtención de pingües beneficios procedentes de la explotación sexual de mujeres” y el tráfico de sustancias estupefacientes, según han explicado fuentes policiales. Contaban con la colaboración de personas que vigilaban a las víctimas y otras que adquirían y distribuían las drogas. El clan familiar dirigía con mano de hierro a las mujeres, que desarrollaban su labor bajo condiciones abusivas y sin apenas descanso. Además, cobraban su trabajo con retraso para que no pudieran abandonar las casas, que contaban con un exhaustivo sistema de grabación para controlar al detalle tanto el interior como el exterior de los inmuebles, que enmascaraban su apariencia como viviendas turísticas. Sus titulares, de hecho, serán también expedientados por la Unidad de Hospederías perteneciente a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana.Hace unas semanas los agentes pasaban a la fase de explotación de la operación y consiguieron liberar 29 mujeres víctimas de la trama entre Benalmádena y Marbella. También arrestaron a 22 personas, entre ellas seis miembros de la familia que dirigía la organización a quienes se han intervenido 300.000 euros en metálico, coches y joyas valorados en 383.000 euros, inmuebles por un valor de 6,8 millones y 1,1 millones de euros más en cuentas bancarias bloqueadas. En el registro de las viviendas también se hallaron diferentes sustancias estupefacientes entre las que destacan 53 gramos de cocaína, varias dosis de “tusi”, 17 gramos de marihuana, 75 gramos de hachís, siete botellas de gas óxido nitroso y vigorizantes y potenciadores sexuales.
Liberadas 29 mujeres víctimas de explotación sexual en supuestas viviendas turísticas de la Costa del Sol
La Policía Nacional ha detenido a 22 personas, seis pertenecientes a una misma familia que dirigía la organización asentada entre Marbella y Benalmádena












