El conflicto con el profesorado de la educación pública no universitaria valenciana afronta su quinta semana de huelga indefinida con unos docentes cansados pero con un respaldo social indiscutible, y la necesidad de la Generalitat de recuperar el terreno perdido ante la opinión pública después de las masivas movilizaciones vistas en las calles las últimas semanas, con el apoyo de las direcciones de centros y las familias, denunciando el abandono de la escuela pública. La consejera de Educación, Carmen Ortí, y su equipo, después de semanas sin avances, ha insistido este lunes en avanzar en “preacuerdos” en los puntos sobre los que haya cierto consenso —simplificación burocracia, inversiones en centros educativos y ratios—, que se someterán a consulta del profesorado. El desgaste de un conflicto tan prolongado lo acusan no solo los sindicatos sino también el Gobierno de Juanfran Pérez Llorca (PP), que más de un mes después de paro sigue sin poder ofrecer una solución a las familias con el fin de curso cada vez más cerca. La última oferta que la Generalitat puso encima de la mesa el pasado viernes a los sindicatos supuso un salto cualitativo respecto a las anteriores, con una concreción presupuestaria y de calendario de aplicación inédita desde que estalló el conflicto: una inversión de 3.338 millones de euros hasta 2029. Los sindicatos STEPV, CC OO y UGT, que mantienen la unidad sindical —CSIF se descolgó la huelga hace días y ANPE apoyaba pero no convocó— han reconocido este lunes, en la reanudación de las negociaciones, los avances en puntos como las ratios o la burocracia pero lamenta que sigan encallados otros aspectos, cruciales para ellos, como la enseñanza en valenciano o las retribuciones salariales, que ya firmaron CSIF y ANPE con una subida de 200 euros mensuales que se completará en 2028. “No nos fiamos de vosotros”, ha llegado a decir Marc Candela, negociador del STEPV cuando ha pedido concreción a Educación sobre las inversiones en los centros afectados por la dana o el refuerzo de plantillas y Educación le ha respondido que en una mesa de negociación no se baja a ese nivel de detalle. La Generalitat ha aceptado incluir un anexo sobre el estado de las inversiones en los colegios e institutos afectados por la dana.La consejera de Educación ha insistido en que su objetivo es ir cerrando acuerdos parciales en aquellos puntos que tengan consenso. También ha reconocido que ser docente hoy en día no es fácil pero ha precisado que en tres meses no se pueden arreglar problemas que vienen de 10 o 15 años atrás, haciendo extensible la responsabilidad a gobiernos anteriores a los del PP. El cambio de tono del Gobierno valenciano, más conciliador, es patente. Ortí ha pasado de rechazar las demandas iniciales de los sindicatos porque suponían algo más de 2.000 millones de euros y eran económicamente inasumibles, según dijo, a ofertar una inversión de 3.338 millones de euros. Un cambio de parecer que achaca al reciente acuerdo con Vox para aprobar unos nuevos presupuestos autonómicos para 2026.Un elemento que ha enrarecido las negociaciones, ya de por sí complicadas, ha sido la sorpresiva decisión de Educación de retransmitir en directo por YouTube lo que sucede en la mesa de negociación a todo el mundo. La Generalitat lo justifica en que haya más transparencia pero los tres sindicatos más críticos, STEPV, CC OO y UGT, lo han interpretado como un intento de construir un relato que les favorezca ante la opinión pública. CSIF y ANPE se han mostrado a favor. Los docentes acusan cierto agotamiento después de tantas jornadas de huelga ininterrumpida, cuyo seguimiento ha caído del 50% del principio al 6% registrado el pasado viernes, 5 de junio, aunque con repuntes puntuales dependiendo del día. Y también la fatiga por las movilizaciones, con concentraciones diarias al sol durante horas, manifestaciones con hasta 35.000 participantes, o acciones como bicicletadas, clases al aire libre o asambleas ante los centros educativos. Una marea verde, el color de las camisetas que visten los docentes en huelga, salpica pueblos y ciudades desde hace semanas.Apoyo social a los docentesLos docentes se han concentrado jornada tras jornada ante la Consejería, donde tenían lugar las negociaciones, para meter presión a Educación, que ha acabado cerrándoles las puertas de la sede y desplegando un amplio dispositivo policial. Una de esas protestas, en domingo, acabó con el empujón de un agente a una docente jubilada que en la caída acabó con el tabique nasal roto y la barbilla abierta, una actuación sobre la que se ha interesado el propio Defensor del Pueblo. Una profesora de Secundaria de Sagunt explica que ha hecho 14 días de huelga y si no la hace todos los días, no es ya por el dinero que pierde —unos 150 euros diarios de media—, sino porque no quiere perjudicar al alumnado, sobre todo, en evaluaciones y exámenes de recuperación. Asociaciones de madres y padres de alumnos ha respaldado la protesta y acuñado la denominada “huelga de familias”, un llamamiento a los progenitores a vaciar de estudiantes las aulas en apoyo al profesorado y a sus reivindicación de que se mejoren los medios y la calidad de la enseñanza pública. En un colegio de Primaria del centro de Valencia, esta misma mañana de lunes había padres y madres que llevaban a sus hijos a clase a las 9 de la mañana y antes de dejarlos coreaban: “Consellera, dimisión”.El apoyo social a los huelguistas se ha visto a diario, con aplausos improvisados de jubilados, sanitarios, bomberos y ciudadanos en general, al paso de la marea verde. Lo mismo sucede con la acampada de docentes que se instaló a principios de junio en la plaza de la Virgen de Valencia, que se replegó a una esquina este fin de semana para no interferir en la celebración de los actos del Corpus Christi, y que ayer domingo volvió a ocupar el centro de la plaza. “Estaremos aquí hasta que haya un acuerdo con el profesorado”, aseguran los organizadores, contentos por las muestras de apoyo de músicos trajeados que participaban en la procesión religiosa. En un acto celebrado la semana pasada en el Palau de la Música de Valencia, que presidía Pérez Llorca, los bailarines del Conservatorio de Danza Nacho Duato terminaron su actuación luciendo en el escenario unos chalecos amarillos en solidaridad con la protesta.