Hacía siete años que Xi Jinping no viajaba a Corea del Norte. La última vez que lo hizo, Kim Jong-un estaba en una situación complicada por la sanciones después del fracaso de las negociaciones nucleares con Estados Unidos. Pero, en esta ocasión, el mandatario chino ha llegado a un país con una fuerte economía fuerte a pesar del aislamiento y con un líder envalentonado por logros como una provechosa alianza con Rusia. El recibimiento de Jinping ha sido una señal de esa sensación de fortaleza en Corea del Norte. El presidente del gigante asiático aterrizaba este lunes en el aeropuerto internacional de Sunan, en Pyongyang, acompañado de su esposa, Peng Liyuan, y de una ceremonia con honores. En una alfombra roja flanqueada por guardias de honor, Xi fue recibido por el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, y a Cai Qi, el jefe de gabinete de facto del líder chino. Del aeropuerto se digieron a la plaza Kim Il-sung, donde les esperaba Kim Jong-un, y su esposa, Ri Sol-ju. Allí continuó una ceremonia por todo lo alto, en la que una banda militar que interpretó los himnos nacionales de ambos países, junto con una salva de 21 cañonazos. Multitudes de personas que portaban banderas, flores y globos estaban flanqueadas por pancartas que decían "Damos una calurosa bienvenida al camarada Xi Jinping", mientras que otra ensalzaba la "amistad inquebrantable" entre los países. Ese fue también el punto central de la primera reunión de la cumbre de dos días entre los dos líderes. Según la agencia Xinhua, Xi Jinping planteó a su homólogo norcoreano reforzar los intercambios entre ambos países en diplomacia, aplicación de la ley y asuntos militares. “El partido y el Gobierno de China no cambiarán su firme postura de conceder gran importancia a la amistad tradicional con Corea del Norte, su firme apoyo al liderazgo de Kim Jong-un en la causa socialista norcoreana, ni su firme determinación de salvaguardar los intereses comunes de ambas partes y un entorno estratégico favorable", dijo Xi en declaraciones recogidas por la agencia china. Cuatro propuestas de Xi El mandatario chino presentó cuatro propuestas para desarrollar las relaciones bilaterales, empezando por mantener los intercambios de alto nivel, con un refuerzo de los contactos en diplomacia, aplicación de la ley y asuntos militares para ganar "sabiduría y fuerza" para la mejora de lazos, según Xinhua. Xi también abogó por elevar la cooperación en áreas como comercio, agricultura, construcción, ciencia y tecnología, atención médica y salud, e hizo un llamamiento a aprovechar la reapertura plena de los pasos fronterizos, y la reciente reanudación de vuelos civiles y trenes internacionales de pasajeros que conectan a ambas naciones. En tercer lugar, pidió estrechar los lazos entre los pueblos mediante cooperación en educación, cultura, deportes y otros ámbitos. Como cuarto eje, Xi defendió enriquecer la coordinación estratégica bajo el principio de "equidad y justicia", con el que Pekín busca promover una gobernanza internacional "más justa y equitativa". Estas palabras, así como el viaje poco habitual en el mandatario ruso, han evidenciado la necesidad del gigante asiático de mantener las buenas relaciones con Pyongyang. El país redujo su dependencia de Pekín al reactivar en 2024 un pacto de defensa mutua con Moscú, vigente desde la Guerra Fría. Opinión Rusia ha proporcionado a Corea del Norte petróleo, alimentos y tecnología armamentística de vital importancia a cambio de tropas y municiones norcoreanas para su guerra en Ucrania. Esto ha supuesto un problema para China, que desea mantener su influencia sobre Corea del Norte para controlar su comportamiento volátil y garantizar la estabilidad en sus fronteras. “No cabe duda de que a los chinos les preocupa el creciente acercamiento entre Corea del Norte y Rusia. Este viaje contribuye a mitigar esa preocupación y es una forma para que Xi Jinping vuelva a entrar en la ecuación”, afirmó John Delury, historiador del noreste de Asia e investigador principal de la Asia Society en Seúl, a The New York Times. Apoyo pleno de Kim El líder norcoreano, por su parte, consideró que el hecho de que Xi eligiera Pionyang para su primer viaje al extranjero este año refleja la importancia que concede a la relación bilateral y supone un "enorme estímulo" para Corea del Norte, según Xinhua. Agregó que, desde su reunión con Xi en Pekín en septiembre del año pasado, los vínculos bilaterales se han desarrollado de forma activa en todos los ámbitos y han generado beneficios tangibles para los pueblos de ambos países. Kim afirmó que los organismos norcoreanos trabajarán con sus homólogos chinos para aplicar los consensos alcanzados por ambos líderes y promover nuevos avances en los intercambios y la cooperación en comercio, infraestructura, ciencia y tecnología. La visita del líder chino a Pyongyang se produce menos de un mes después de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Pekín para una cumbre muy esperada que China presentó como un intento de reestabilizar la tensa relación entre Estados Unidos y China. Si bien la cumbre Trump-Xi no arrojó resultados concretos, el presidente estadounidense declaró posteriormente que había conversado con Xi sobre Corea del Norte. Se ha especulado con la posibilidad de que Trump le haya pedido a Xi que le transmitiera un mensaje a Kim. Trump ha manifestado repetidamente su deseo de reunirse nuevamente con el líder norcoreano. La información de Xinhua sobre la reunión no mencionó la desnuclearización de Corea del Norte, pese a que la Casa Blanca aseguró tras la reciente cumbre entre Xi y el presidente estadounidense, Donald Trump, que ambos compartían ese objetivo. Hacía siete años que Xi Jinping no viajaba a Corea del Norte. La última vez que lo hizo, Kim Jong-un estaba en una situación complicada por la sanciones después del fracaso de las negociaciones nucleares con Estados Unidos. Pero, en esta ocasión, el mandatario chino ha llegado a un país con una fuerte economía fuerte a pesar del aislamiento y con un líder envalentonado por logros como una provechosa alianza con Rusia.