Luxemburgo (EuroEFE).- España, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia defendieron hoy que la UE no debe rebajar las exigencias sobre emisiones de CO2 a los coches para no debilitar las inversiones realizadas en la transición hacia el vehículo eléctrico.
«Socavar la integridad y la previsibilidad de este marco regulador sería un error estratégico en un momento en el que las inversiones pasadas están dando resultados significativos y en el que los progresos deben ir más allá«, sostienen los siete países en un documento de reflexión difundido a la prensa.
El texto se enmarca en el debate sobre la propuesta de la Comisión Europea para revisar las normas de CO2 de turismos y furgonetas, que plantea sustituir desde 2035 el actual objetivo del 100 % de reducción de emisiones por uno del 90 %, con el 10 % restante compensable mediante acero bajo en carbono producido en la UE, combustibles sintéticos o biocombustibles.
Esa propuesta del Ejecutivo comunitario supondría suavizar el veto de facto a las ventas de coches nuevos con motor de combustión a partir de 2035.
La flexibilización propuesta por la Comisión a finales de 2025 enmienda su propio planteamiento anterior, presentado en 2021 y acordado por los legisladores europeos en 2023, atendiendo a las demandas de los fabricantes, que lamentan que los eléctricos no se vendan al ritmo esperado.











