La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la patronal mundial de las aerolíneas, ha revisado a la baja sus previsiones económicas para la industria aérea global. El motivo no es otro que el conflicto de Oriente Próximo que ha desatado, por un lado, interrupciones operativas y, por el otro, una escalada de los precios energéticos. De acuerdo con su informe financiero, presentado este domingo en Río de Janeiro (Brasil), la IATA calcula una subida del 40% en los costes de combustibles que ascenderán hasta los 350.000 millones de dólares este año (algo más de 300.000 millones de euros al cambio).En este escenario, la asociación que ahora preside el CEO de Latam Airlines, Roberto Alvo, -tras tomar el relevo del CEO de IAG, Luis Gallego- estima que el beneficio de las aerolíneas a nivel mundial se reducirá a la mitad durante 2026 en comparación al año anterior, hasta los 23.000 millones de dólares (cerca de 20.000 millones de euros). Con más detalle, sus previsiones rebajan a la mitad el beneficio neto por pasajero transportado hasta los 4,50 dólares. "Ni siquiera da para comprarse un perrito caliente en la mayoría de los puestos de la Copa Mundial de la FIFA" lamentó en la presentación Willie Walsh, como director general de la patronal.Desde otro ángulo, la patronal proyecta en su informe una importante subida del 9,4% en los ingresos del sector, hasta los 1.165 billones de dólares (1.012 billones de euros) ante la consecuente subida tarifaria. Para acercar la magnitud de esta subida, al margen del periodo extraordinario de recuperación tras el Covid, solo se ha avistado un incremento así en 2008, cuando el precio del combustible para la aviación se encareció un 40% interanual, y en 2010, a raíz de la crisis financiera global y el consiguiente aumento del precio del queroseno. El detrimento de los beneficios, no obstante, llega de la mano de los gastos operativos, que crecerán un 13% hasta alcanzar los 1.117 billones de dólares (967.000 millones de euros).Entre los riesgos adicionales señalados por IATA figuran la escasez de nuevos aviones -la cartera de pedidos alcanza las 18.100 unidades, más del 50% de la flota activa-, la estanflación global con el PIB desacelerándose al 2,5% y la inflación subiendo al 5%, y la incertidumbre política derivada de elecciones en más de 40 países, entre ellas las elecciones de medio mandato en Estados Unidos en noviembre. Asimismo, la depreciación del dólar, estimada en torno al 5% adicional en 2026, mitiga parcialmente los costes denominados en esa divisa para las aerolíneas que operan en monedas apreciadas.En el caso de Europa, la patronal vislumbra que las aerolíneas cerrarán el año con un recorte del 26% en su beneficio neto hasta los 9.600 millones de dólares (8.323 millones de euros), con un margen que retrocede del 4,5% al 3,1% y un beneficio por pasajero que cae de 10,30 a 7,50 dólares. La región se beneficia, paradójicamente, del caos en los hubs del Golfo ya que al cerrarse esas conexiones, varias rutas entre Europa y Asia se operan ahora en vuelo directo, lo que da paso a un impulso de tráfico que amortigua el golpe.
Las aerolíneas recortan su previsión de beneficios a la mitad para 2026 por la guerra en Oriente Próximo
La patronal IATA revisa a la baja las previsiones económicas del sector por el incremento de costes y las interrupciones derivadas del conflicto.











