A las 6 de la mañana de este lunes, la provincia de Buenos Aires confirmó lo que la lluvia ya había empezado a sugerir horas antes: el velatorio público de Carlos “Indio” Solari había llegado a su fin. La familia tomó la decisión de cerrar una vez que se retiraron los últimos asistentes que quedaban en las inmediaciones del Polideportivo José María Gatica, en el Parque de los Derechos del Trabajador de Villa Domínico, Avellaneda. “Al momento del cierre ya no se registraban personas esperando para ingresar”, informó la provincia. Dieciocho horas después de que se abrieran las puertas —a las 10 de la mañana del domingo, una hora antes de lo previsto por la presión de la multitud— y con las puertas físicamente cerradas desde las 4 de la madrugada, el pogo más largo de la historia ricotera terminó en silencio, bajo la lluvia.

La despedida fue descomunal desde el primer momento. La fila llegó a extenderse casi 8 kilómetros, rozando el límite con la Ciudad de Buenos Aires, con hasta 70 cuadras de cola sobre la avenida Bartolomé Mitre. Fanáticos de todo el país que habían pasado la noche del sábado en la vereda, bajo el frío y el rocío, entraron en orden y en paz al microestadio de 1.300 metros cuadrados donde estaba instalada la capilla ardiente con el cajón cerrado. Banderas de los Redondos, remeras de Oktubre, bombos y canciones acompañaron una vigilia que no tuvo precedentes en la historia del rock argentino.