Tres científicos de prestigio de dentro de la casa dirigirán el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) durante los próximos meses, según fuentes del organismo. La decisión pretende solucionar la profunda crisis que atraviesa el mayor centro de investigación del cáncer del país. El último revés ha sido el abandono del que estaba designado para ser su nuevo director científico y para iniciar una nueva etapa que dejase atrás los problemas de corrupción: el bioquímico madrileño Raúl Rabadán. Tras meses preparando su desembarco, durante los que incluso dejó preparado un plan estratégico para remodelar el centro, el investigador decidió no asumir el cargo y quedarse en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, donde trabajaba.Los tres nuevos directores científicos del CNIO serán Luis Paz-Ares, Óscar Llorca y Fátima Al-Shahrour, que compondrán una comisión de dirección científica que funcionará al menos hasta 2027. Son tres personas de dentro del organismo que conocen bien su estructura, funcionamiento y que representan las principales ramas de la investigación oncológica que se realiza en este centro de unos 400 trabajadores y presupuesto de unos 40 millones de euros. Esta propuesta se ha presentado al patronato del centro, que preside Eva Ortega Paíno, secretaria general del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Es una solución temporal para que los tres investigadores asuman el timón científico del CNIO, lo devuelvan a un funcionamiento normal, e incluso exploren la forma de regenerar su estructura y funcionamiento para dejar atrás años de luchas intestinas entre facciones, un problema que ha afectado al centro casi desde que echó a andar a principios de este siglo bajo el mando del que fue su primer director, Mariano Barbacid.El acuerdo del patronato incluye iniciar un “proceso de refundación de la Fundación CNIO para reforzar la estabilidad institucional, la transparencia y la excelencia científica del centro mediante una nueva estructura de gobernanza adaptada a los retos actuales de la investigación biomédica”, ha informado el CNIO en un comunicado. El objetivo es conseguir “adaptarse y estar preparado para afrontar los retos de las próximas décadas”, añade el texto, que ha sido publicado al término de una reunión de Ortega Paíno con el claustro del CNIO en la que ha explicado las nuevas medidas.La representante de Ciencia ha asegurado que el próximo año el CNIO contará con un aumento del 30% de la subvención nominativa que recibe del Gobierno, que tenía una cuantía de unos 22 millones de euros, según explican fuentes cercanas al CNIO.Los tres elegidosLuis Paz Ares, gallego de 64 años, es jefe de Oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, catedrático de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y jefe de la Unidad Mixta de Investigación Clínica de Cáncer de Pulmón entre el hospital madrileño y el CNIO. Paz Ares representa una de las ramas claves de la investigación oncológica que se hace en el CNIO, la clínica, dedicada a la prueba y traslación médica de las investigaciones.Fátima Al-Shahrour, bióloga computacional madrileña de 51 años, dirige la Unidad de Bioinformática del CNIO. Al-Shahrour es una reconocida experta internacional en el desarrollo de métodos informáticos, algoritmos matemáticos y modelos de inteligencia artificial para descifrar el genoma del cáncer. Su trabajo actúa como un puente indispensable entre los datos biológicos masivos y la práctica médica clínica, permitiendo predecir qué terapias o fármacos antitumorales funcionarán mejor en cada paciente individualizado. Al-Shahrour se encargará de la coordinación entre las diferentes unidades.Óscar Llorca, navarro de 58 años, dirige el programa de biología estructural del CNIO, centro en el que lleva trabajando desde hace 9 años. El programa que dirige comprende nueve grupos y unidades centradas en la comprensión de las moléculas a nivel atómico mediante la criomicroscopía electrónica y la inteligencia artificial, otra de las ramas más transversales y cruciales para la investigación que se realiza en el CNIO. Llorca sería el encargado de todo lo relacionado con la ciencia básica.Esta troika trabajará junto a la nueva gerente, Cristina Navarro Enterría, formando una comisión permanente dedicada a la gestión diaria del centro y la ejecución de un nuevo plan de actuación, mientras se termina la modificación de los estatutos del CNIO, en la que también tendrán parte activa. Así se busca una toma de decisiones “más plural y alineada con las necesidades del centro”, reza el comunicado. Con la entrada en vigor de los nuevos estatutos, prevista para el primer trimestre de 2027, se disolverá la comisión permanente del CNIO y se pondrá en marcha “la nueva gobernanza para el centro”, añade.Tras la decisión de hoy el bioquímico Fernando Peláez deja de ser director interino del CNIO, un puesto que lleva ocupando desde la salida precipitada de María Blasco. Estos tres investigadores compondrían un equipo transitorio, pero solvente, que tome las riendas del CNIO mientras la justicia aclara el caso de corrupción que afecta al organismo. Una vez despejados los nubarrones, el Gobierno volvería a hacer una convocatoria internacional para fichar a un nuevo director científico permanente.El nombramiento de estos tres científicos, muy respetados tanto dentro del centro como fuera, pretende calmar a la plantilla, agitada y preocupada por el goteo de informaciones sobre una red corrupta que operó en el CNIO por lo menos 15 años y que podría haber sustraído 30 millones de euros de dinero público. El presunto cabecilla de la trama era Juan Arroyo, exgerente del CNIO. Arroyo fue destituido a finales de 2024 junto a la entonces directora científica, María Blasco, sobre la que pesaban acusaciones de acoso y mala gestión. La Fiscalía investiga el caso desde enero de 2026. Aunque el ministerio público y la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales manejan mucha información sobre la trama, incluidos cinco informes aportados por el exgerente que sucedió a Arroyo y que se topó con una estructura organizada diseñada para “exprimir hasta el último céntimo”, según relató a EL PAÍS, aún no ha habido citaciones ni imputaciones. Esta situación añade tensión al CNIO, que se ha comprometido a no contratar con empresas implicadas en la trama, lo que ha supuesto la marcha de trabajadores que llevaban años trabajando en el organismo.En el frente económico del CNIO, el Gobierno se comprometió el año pasado a aportar una financiación adicional del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que dirige Diana Morant, de unos tres millones de euros para realizar contrataciones y renovar parte de su equipamiento científico. El comienzo de esta última parte de profunda crisis comenzó precisamente por el escándalo desvelado por este diario a finales de 2024: la mayoría de los microscopios confocales que tenía el centro llevaban años averiados e inoperativos, lo que propició que sus jefes pidieran la dimisión de María Blasco.
Tres científicos dirigirán el CNIO en busca de una “refundación” del centro
El patronato decide que Óscar Llorca, Luis Paz-Ares y Fátima Al-Shahrour lleven el mando del organismo al menos hasta enero de 2027








