OpenAI quiere convertir ChatGPT en algo más parecido a una plataforma de software empresarial que a un chatbot de preguntas y respuestas. Según una investigación del Financial Times, que cita a una decena de fuentes de la compañía, los de Sam Altman están reorganizando el producto que inauguró la revolución de la IA generativa para incorporar herramientas de programación y agentes de IA. El objetivo sería acercarse a la estrategia que ha permitido a Anthropic, su principal competencia, multiplicar por 47 sus ingresos en apenas 18 meses.

Mientras su principal rival se disparaba, OpenAI se quedaba atascada en cifras que no le permitirían rentabilizar las enormes inversiones que se ha comprometido a hacer en computación. La desarrolladora de ChatGPT espera que la capacidad de gestionar calendarios, reservar viajes o automatizar procesos convenza a los inversores de que tiene un modelo de negocio sólido más allá de los suscriptores individuales de cara a su salida a bolsa, prevista para este año.

El giro se está aplicando en las prioridades internas. Codex, el producto de programación de la empresa, recibe más recursos y más protagonismo. Cerca de dos millones de empresas han contratado este servicio de apoyo a los programadores, un segmento que aporta alrededor del 40% de los ingresos totales de OpenAI, según el Financial Times. La dirección quiere que llegue al 50% antes de que acabe el año.