Llegan de todo el país, en colectivos, trenes, combis, motos y Uber. Embanderados con la cara del ídolo y sus versos. En procesión lloran y cantan. ¿Cuántos fenómenos culturales son tan de masas, tan populares y tan crípticos al mismo tiempo? ¿Cómo un poeta surgido de la facultad de Bellas Artes de La Plata emociona a diputados, cartoneros, profesores, lavacopas y oficinistas? En la Misa Ricotera no hay divisiones sociales, hay un rito celebratorio. ¿Celebratorio de qué? Del derecho a la poesía que tiene la sociedad argentina, una sociedad igualitaria, donde el poeta venerado no subestima a su público, aunque le habla directamente. El Indio Solari y los Redondos son un fenómeno porque hay un país en el que conviven la universidad pública, la clase media y la aspiración testaruda de los pobres por sentarse en la misma mesa. Una banda nacida de poetas, actores y performers, de nicho, exquisita en sus letras y en su estética, que fue tomada por los caídos del menemismo, por los habitantes de los barrios de calles de tierra a los que la democracia nunca les terminó de soltar la mano y nunca los terminó de incluir del todo. A ese país es al que le quieren pasar la motosierra. "Naides es más que naides", decía Artigas y se convirtió en lema y mito de origen del Río de la Plata. Los cronistas europeos volvían consternados por las ínfulas de la plebe local y repetían aquella frase como demostración de que en este suelo sucedía algo distinto. "A mí qué carajo me importa" fue el magistral trabajo de Guillermo O'Donnell en el que compara la sociedad argentina con la brasileña. Del lado carioca, O'Donnell sintetiza la idiosincrasia con "¿Você sabe com quem está falando?", como frase de advertencia de la elite que marca distancia con las clases subalternas, y del lado argentino se le contesta: "Y a mí qué carajo me importa". Acá hay un país que venció al Ejército imperial más importante de una época y echó dos veces a los ingleses. Como hay una sociedad igualitarista y rebelde, hay pelea por el ascenso social, y eso generó la universidad pública, los partidos políticos de representación popular y el arte profundo y elevado como consumo de masas. El Indio es el subproducto de que el "pibe de los astilleros" y "la hija del fletero" crean que tienen derecho a la poesía y tengan el nivel educativo para apreciarla.
El Indio Solari, el poeta maldito del país libertario
El país plebeyo e igualitario que despide a su poeta. La Argentina que no entra dentro de los planes del "enano de la motosierra".











