Al menos una de cada cuatro personas que viven con VIH desarrolla problemas de memoria y pensamiento pese a recibir tratamiento antirretroviral eficaz. Las causas de este deterioro cognitivo no están del todo claras, pero un nuevo estudio dirigido por la Universidad Northwestern, en Chicago, apunta ahora a un mecanismo inesperado: la degradación de unas moléculas de azúcar protectoras, conocidas como glicanos, que ayudan a regular la inflamación. La investigación, publicada en la revista Med, de Cell Press, combina el análisis de muestras de sangre de personas con VIH con experimentos en células inmunitarias y modelos animales. Sus resultados sugieren que preservar estos glicanos podría reducir la inflamación crónica, ralentizar señales de envejecimiento biológico y proteger la memoria, al menos en ratones. El hallazgo ha llevado a los investigadores a probar una clase de medicamentos ya conocidos: los inhibidores de la sialidasa, entre ellos el oseltamivir, comercializado como Tamiflu. Estos fármacos se emplean habitualmente contra la gripe porque bloquean una enzima viral necesaria para la propagación del virus. En este estudio, sin embargo, se utilizaron con otro objetivo: impedir que determinadas enzimas del organismo degraden las moléculas de azúcar con efecto protector. Los resultados en ratones fueron prometedores. Una combinación de Tamiflu y otro fármaco experimental preservó los glicanos, redujo la inflamación y protegió la memoria. Aun así, los autores subrayan que se trata de una fase preclínica y que no hay base para recomendar estos medicamentos contra el deterioro cognitivo en personas con VIH. “Todavía no afirmamos que las personas deban tomar medicamentos contra la gripe para prevenir el deterioro cognitivo”, explica Mohamed Abdel-Mohsen, autor principal del estudio y profesor asociado de Medicina en la división de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. “Lo que sí decimos es que nuestros hallazgos abren la puerta a investigar si esta clase de fármacos, o versiones mejoradas de próxima generación, podrían reutilizarse para tratar complicaciones cerebrales y relacionadas con el envejecimiento”. El trabajo partió del análisis de muestras de sangre de más de 100 personas con VIH incluidas en el Grupo de Ensayos Clínicos sobre el sida. Todas recibían tratamiento frente al virus y fueron clasificadas según presentaran una función cognitiva normal o deterioro cognitivo. El equipo de Abdel-Mohsen estudió los patrones de glicanos presentes en las proteínas sanguíneas y encontró una asociación clara entre la degradación de estas moléculas y los problemas cognitivos. Posteriormente, los investigadores emplearon células inmunitarias de personas con VIH y modelos de ratón para comprobar si esa degradación contribuía a aumentar la inflamación. La hipótesis es relevante porque la inflamación crónica puede acelerar el envejecimiento biológico. En lugar de una respuesta inmunitaria puntual, el organismo mantiene una activación prolongada que puede acabar dañando tejidos y órganos, incluido el cerebro. Un efecto más marcado en mujeres El estudio también detectó diferencias por sexo. Según los autores, la degradación de los glicanos fue más pronunciada en mujeres. Abdel-Mohsen señala que, en los hombres, estos cambios suelen producirse de forma gradual con la edad, mientras que en las mujeres parecen acelerarse en torno a la menopausia. “Antes de la menopausia, las mujeres muestran una pérdida más lenta de glicanos antiinflamatorios y una acumulación más lenta de glicanos proinflamatorios en comparación con los hombres, pero alrededor de la menopausia se produce un cambio rápido hacia un perfil de glicanos más inflamatorio”, afirma el investigador, que también forma parte del Instituto de Longevidad Potocsnak de la Universidad Northwestern. Próximo objetivo Los investigadores trabajan ahora en dos líneas. Por un lado, quieren optimizar posibles estrategias terapéuticas basadas en inhibidores de la sialidasa. Por otro, estudian si los patrones de glicanos en sangre podrían servir como biomarcadores para anticipar el riesgo de deterioro cognitivo. “Si bien algunos inhibidores de la sialidasa ya se utilizan de forma segura en personas para tratar la gripe, no se han probado para este fin, ni en esta dosis ni durante este tiempo”, advierte Abdel-Mohsen. Los autores creen que el hallazgo podría tener implicaciones más allá del VIH, en enfermedades vinculadas al envejecimiento y la inflamación crónica, incluida la demencia. Pero esa posibilidad, por ahora, sigue siendo una hipótesis que requerirá más estudios preclínicos y ensayos en humanos. Al menos una de cada cuatro personas que viven con VIH desarrolla problemas de memoria y pensamiento pese a recibir tratamiento antirretroviral eficaz. Las causas de este deterioro cognitivo no están del todo claras, pero un nuevo estudio dirigido por la Universidad Northwestern, en Chicago, apunta ahora a un mecanismo inesperado: la degradación de unas moléculas de azúcar protectoras, conocidas como glicanos, que ayudan a regular la inflamación.