Miguel “Minino” Negro construyó una carrera política que parecía inmune al paso del tiempo. Desde el retorno de la democracia en 1983 gobernó prácticamente de manera ininterrumpida el municipio de Santa Catalina-Holmberg, en el sur de Córdoba, acumulando una marca difícil de igualar en la política argentina. Sin embargo, ese extenso recorrido acaba de ingresar en una nueva etapa: la Justicia lo llevará a juicio oral acusado de haber participado en la organización de una toma de tierras dentro de su propia localidad.
La decisión judicial vuelve a colocar bajo la lupa a uno de los dirigentes más conocidos del interior provincial. Negro se caracterizó durante años por construir una imagen de cercanía con los vecinos y por exhibir como una señal de austeridad el hecho de no percibir salario como intendente. Esa identidad política le permitió atravesar distintas etapas del peronismo cordobés y sostener un liderazgo territorial pocas veces visto.
La causa que ahora lo llevará al banquillo tiene como eje una presunta ocupación de terrenos pertenecientes al ferrocarril. Según la acusación, el exintendente y otros dirigentes habrían tenido participación en la organización de esa toma, una hipótesis que deberá ser analizada durante el juicio oral. Junto a Negro también deberán responder otros exfuncionarios y referentes políticos vinculados a la gestión municipal.










