Por Ana VelázquezMilo J cerró su gira por México con un concierto que no solo fue un sold out rotundo en el Palacio de los Deportes, sino una muestra del impacto cultural que está logrando.Ante un domo de cobre repleto, el originario de Morón (Buenos Aires) demostró por qué es el puente perfecto entre el trap moderno y el folklore latinoamericano, logrando una hazaña que pocos artistas de su edad consiguen: que miles de adolescentes corearan géneros tradicionales.Un escenario 360° para conectar con MéxicoCon un escenario ubicado estratégicamente en el centro del recinto —lo que permitió una conexión íntima y total desde cualquier ángulo— y una transmisión global en streaming vía YouTube, Instagram y TikTok, el show en la capital superó con creces lo vivido días antes en Monterrey y Guadalajara, regalándole a la CDMX una producción mucho más robusta y detallada.Cortesía Ocesa: Liliana EstradaEl concierto arrancó con una intro de cantos indígenas que erizaba la piel. De pronto, el cantante se mezcló con la tradición gracias a la aparición de Agarrate Catalina, la legendaria murga uruguaya de música popular teatral. Ver a este ensamble acompañar a Milo en más de seis canciones le dio una fuerza mística al show que no se había visto en el resto de sus paradas en el país.El puente entre el trap y leyendas como Mercedes Sosa y Silvio RodríguezPara el público casual, Milo J saltó a la fama por su sesión con Bizarrap o por hits virales como “Rara vez”, sin embargo, lo que presenciamos en Ciudad de México va mucho más allá del algoritmo. Milo J está haciendo algo vital para la supervivencia de la identidad musical latina: acercar a los centennials (Generación Z) al folklore.En el setlist de 36 canciones convivieron el rap y las guitarras acústicas. Pero el momento más mágico de la noche ocurrió cuando el peso de la nostalgia inundó el lugar. Resulta conmovedor ver a jóvenes de entre 12 y 17 años, con sudaderas holgadas y estéticas urbanas, cantando “Jangadero”, una canción en la que Milo J revivió a Mercedes Sosa, o vibrando con la profundidad poética que evoca a la trova de Silvio Rodríguez y las raíces de Roberto Carbajal.Milo J no copia a estos gigantes; los reinventa. Al incluir estos sonidos en su repertorio, les otorga un nuevo pasaporte de vigencia.Cortesía Ocesa: Liliana EstradaLetras maduras de Milo J para una generación que busca conectar¿Por qué un niño de secundaria conecta con canciones que hablan del miedo a la muerte, la tristeza, el arrepentimiento y las cicatrices del pasado? Antes del concierto, platicamos con algunos de los asistentes y sus respuestas desarman a cualquiera que prive de profundidad a la juventud actual: