Por Ana Velázquez

Milo J cerró su gira por México con un concierto que no solo fue un sold out rotundo en el Palacio de los Deportes, sino una muestra del impacto cultural que está logrando.

Ante un domo de cobre repleto, el originario de Morón (Buenos Aires) demostró por qué es el puente perfecto entre el trap moderno y el folklore latinoamericano, logrando una hazaña que pocos artistas de su edad consiguen: que miles de adolescentes corearan géneros tradicionales.

Un escenario 360° para conectar con México

Con un escenario ubicado estratégicamente en el centro del recinto —lo que permitió una conexión íntima y total desde cualquier ángulo— y una transmisión global en streaming vía YouTube, Instagram y TikTok, el show en la capital superó con creces lo vivido días antes en Monterrey y Guadalajara, regalándole a la CDMX una producción mucho más robusta y detallada.