Actualizado Lunes,
junio
00:06El Real Decreto 316/2026, en vigor desde el 16 de abril y con plazo de solicitudes abierto hasta el 30 de junio, ha activado la primera regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes en m�s de dos d�cadas, un proceso que est� comenzando a tener un efecto incipiente en las estad�sticas del mercado laboral. Es la s�ptima operaci�n de este tipo desde la democracia, de acuerdo con estimaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) que puede alcanzar a cerca de 762.000 personas en edad de trabajar. Este proceso de regularizaci�n se enmarca como la culminaci�n de casi un lustro en el que el empleo de la poblaci�n inmigrante ha sido, sin asomo de dudas, el motor del mercado laboral espa�ol durante la post-pandemia, algo que se ha reflejado en las cifras de ocupaci�n pero que ha tenido un impacto m�s limitado sobre las cotizaciones sociales por el elevado volumen de estos trabajadores que trabajan en la econom�a informal.Concretamente, Espa�a cre� 2,28 millones de empleos entre el cuarto trimestre de 2021 y el cuarto de 2025. Solo un tercio de esos nuevos puestos, 724.000, corresponde a personas con nacionalidad �nicamente espa�ola, mientras que el resto del crecimiento lo aportaron trabajadores extranjeros (1,13 millones, el 49,5 % del total) y personas de doble nacionalidad, es decir, en su mayor�a inmigrantes que ya se han naturalizado (426.000, el 18,7 %). Si se suman ambos colectivos, dos de cada tres empleos creados en los �ltimos cuatro a�os son de personas de origen extranjero.Absorber ese volumen de trabajadores en tan poco tiempo plantea un desaf�o de integraci�n sin precedentes en la historia reciente de Espa�a. En apenas cuatro a�os, el mercado laboral ha incorporado a m�s de un mill�n y medio de personas de origen extranjero, un ritmo que supera con creces la capacidad de los mecanismos de acogida, formaci�n y regularizaci�n administrativa, que ahora tratan de resolverse mediante la regularizaci�n. La velocidad de esa incorporaci�n ha dejado al descubierto desaf�os estructurales del empleo de la poblaci�n inmigrante, alta concentraci�n en sectores de baja cualificaci�n, condiciones laborales m�s precarias, menor acceso a la negociaci�n colectiva y, de especial inter�s para la recaudaci�n, una presencia desproporcionada en la econom�a informal.La Encuesta de Poblaci�n Activa (EPA), la estad�stica de referencia del mercado laboral, encuesta a todos los residentes, est�n o no en una situaci�n irregular, mientras que la afiliaci�n a la Seguridad Social, en cambio, solo registra el empleo formal. La diferencia entre ambas cifras, aunque es multicausal y no solo obedece a los ocupados que trabajan en la econom�a sumergida, ofrece una aproximaci�n imperfecta pero orientativa al volumen de empleo que el sistema no ve. En el cuarto trimestre de 2025, esa brecha ascend�a a 1,68 millones de personas en el conjunto de la econom�a.De hecho, lo m�s revelador es que la variaci�n de esta brecha en los �ltimos a�os no ha sido igual en todos los sectores de actividad de la econom�a. Concretamente, all� donde m�s creci� la proporci�n de trabajadores extranjeros entre 2021 y 2025 es donde m�s aument� la distancia entre lo que mide la EPA y lo que registra la Seguridad Social. La industria alimentaria, donde el peso de los extranjeros subi� 7,7 puntos porcentuales, vio crecer su brecha en 46.000 personas. En la construcci�n (+5,5 puntos), la brecha pas� de ser ligeramente negativa a positiva, con 83.000 ocupados. Aunque esta brecha no equivale sin m�s a empleo informal, porque recoge tambi�n diferencias metodol�gicas y reg�menes de afiliaci�n, esta asociaci�n entre ambas variables sugiere que, al menos una parte del empleo creado por la gran incorporaci�n de extranjeros al mercado de trabajo no fue detectada por las administraciones p�blicas.�Hay ya alguna se�al de que la regularizaci�n est� empezando a cerrar esa brecha? Es muy pronto para conclusiones, ya que el proceso ni siquiera ha cerrado su ventana de solicitudes, pero los datos de afiliaci�n de mayo de 2026 ofrecen un primer indicio esperanzador. Los sectores con mayor porcentaje de trabajadores extranjeros en la EPA son los que m�s crecen en afiliaci�n entre abril y mayo de 2026. Comercio y hosteler�a aportan 84.000 afiliados nuevos en un solo mes; construcci�n, 14.000; agricultura, casi 4.000. La correlaci�n es sugerente pero no concluyente, dado que el mes de mayo arrastra un fuerte componente estacional en turismo y campa�a agr�cola, y sin la comparaci�n interanual no es posible aislar cu�nto corresponde a la regularizaci�n y cu�nto al calendario.Para tener una imagen m�s completa del potencial para la afiliaci�n que tiene la regularizaci�n, el reciente trabajo de la AIReF sobre la regla de gasto de pensiones publicado esta semana ofrece la primera estimaci�n detallada. Estima en 762.000 las personas en situaci�n irregular que podr�an acogerse, pero de ellas solo 544.000 ser�an ocupados potenciales tras filtrar inactivos y parados. Aunque la cifra contin�a siendo muy importante, es relevante destacar que la propia AIReF reconoce que un porcentaje significativo, aunque minoritario, de los potenciales solicitantes no recurrir�n a esta pol�tica para regularizar su situaci�n, y tambi�n existe la posibilidad de que el n�mero final sea menor dependiendo del porcentaje de rechazos que se terminen generando.Adem�s, la AIReF estima el impacto que estos ocupados adicionales podr�an tener sobre la recaudaci�n de cotizaciones sociales y concluye que el impacto del primer a�o se sit�a en 0,067 puntos de PIB en el escenario base, con un rango de confianza del 90 % entre 0,027 y 0,098 puntos. El escenario base no es la mediana sino un m�ximo plausible, porque varios par�metros usados en la modelizaci�n ya est�n cerca de su techo. En promedio hasta 2050, el efecto apenas alcanza 0,03 puntos de PIB. La experiencia hist�rica de la regularizaci�n del a�o 2005 anima tambi�n a una rebaja de expectativas, dado que, de 570.000 personas regularizadas, solo 150.000 se tradujeron en afiliaciones adicionales, un 26%. Las razones son varias: muchos inmigrantes que ya trabajaban informalmente siguieron haci�ndolo, y a ello hay que sumar que el colectivo de inmigrantes tiene una propensi�n elevada de emigrar de Espa�a, ya sea a sus pa�ses de origen o a otros destinos.La regularizaci�n opera, por tanto, sobre un terreno f�rtil, un mercado laboral que depende cada vez m�s del empleo de origen extranjero, pero con un horizonte de impacto fiscal notablemente m�s modesto de lo que el debate p�blico sugiere. Aunque este proceso cambiar� la vida de cientos de miles de personas que dejar�n atr�s la invisibilidad administrativa, que eso se traduzca en unos mayores ingresos p�blicos sostenidos por cotizaciones depender� menos del Real Decreto y m�s de la capacidad de la econom�a espa�ola para ofrecer empleo formal, mayores salarios y condiciones que inviten a quedarse










