Todo pescador experimentado sabe que una buena jornada comienza mucho antes de llegar al agua. La elección de la caña, el reel y las carnadas es importante, pero el verdadero nexo entre el pescador y el pez es el aparejo. Una línea correctamente armada mejora la presentación de la carnada, evita enredos y aumenta notablemente las posibilidades de captura.
Por eso, cuando la lluvia obliga a quedarse en casa o el clima no acompaña para salir a pescar, una excelente alternativa es aprovechar el tiempo para revisar y confeccionar las líneas que serán protagonistas en la próxima aventura detrás del pejerrey.
Línea de fondo: la más rendidora y versátil
Las líneas de fondo son consideradas por muchos pescadores como auténticos "todoterreno". Resultan indispensables para la pesca desde la costa y, en determinadas circunstancias, también pueden salvar una jornada embarcada. Generalmente se confeccionan con dos brazoladas largas o tres más cortas, según el ámbito. La recomendación es que la última bajada no supere la posición de la plomada, aunque en ciertos escenarios puede ser útil dejarla descansar sobre el fondo.
Un aspecto fundamental es utilizar un diámetro menor en las bajadas respecto de la línea madre y, de ser posible, emplear marcas diferentes de nylon. Este detalle reduce significativamente los enredos durante la acción de pesca. Las madres deben ser reforzadas, especialmente cuando se utilizan plomadas superiores a los 75 g, o en ambientes marinos donde suele incorporarse un rulero cebador para atraer escardones, panzones y cornos.







