La corriente filosófica conocida como estoicismo recuperó protagonismo en los últimos años. Frases de sus máximos representantes, como Séneca, Epícteto o el emperador Marco Aurelio, inundan las redes sociales. Incluso, citas atribuidas al fundador del estoicismo, Zenón de Citio, circulan en charlas y cursos de motivación personal.La frase de hoy, probablemente, sea una paráfrasis que sintetiza ideas del filósofo. Porque el estoicismo postulaba que una persona debía vivir conforme a la razón y distinguir entre una percepción verdadera y una ilusión emocional. El autoengaño, entonces, era visto como una deformación del juicio racional.Para los estoicos, el sufrimiento provenía tanto de los hechos externos como de las interpretaciones erróneas que hacemos de ellos. En ese sentido, engañarse a uno mismo impedía acceder a la verdad, al autocontrol y a la sabiduría. La idea aparece indirectamente en autores posteriores que siguieron las ideas de Zenón de Citio.La frase resume una intuición clásica: el mayor obstáculo para comprender el mundo no es la ignorancia, sino la incapacidad de reconocer nuestras propias ilusiones.Cuál es la vigencia de la frase en el mundo actualDesde la psicología, el autoengaño (mentirse a uno mismo) es “un mecanismo de defensa que nos protege del dolor, la culpa, el miedo o la incertidumbre, al contarnos una historia que, aunque no sea del todo cierta, nos ayuda a soportar la situación”, explica el sitio de Core Psicólogos.Para evitar el autoengaño, los psicólogos de Core recomiendan:• Identificar lo que es realmente importante en cada contexto vital.• Diferenciar si actuamos desde la emoción (miedo, culpa) o desde una elección consciente que nos acerca a lo valioso.• Tomar distancia de los pensamientos, observándolos como palabras y no como verdades absolutas.• Vivir en contacto con el presente, no atrapados en la narrativa que hemos creado.• Permitirse experimentar emociones, aunque estas generen temor.• Convertirse en el conductor de la propia vida, no en pasajero de excusas o justificaciones.Quién fue Zenón de CitioCreador del estoicismo, Zenón de Citio (334 a.C) nació en Chipre, hijo de un comerciante que le inculcó la curiosidad por la cultura griega y la filosofía. Durante años se dedicó al comercio marítimo, hasta que un naufragio lo dejó en la ruina. Aquella pérdida habría sido el punto de inflexión que transformó su vida, porque lo que había comenzado como una tragedia se convertiría en el inicio de una búsqueda intelectual que lo llevaría a Atenas.Allí estudió con Crates de Tebas, representante de los cínicos, y Estilpón de Mégara, discípulo de Sócrates. Aquellas influencias moldearon su pensamiento, aunque Zenón buscaba una síntesis más amplia: una filosofía práctica que uniera la lógica, la física y la ética en una visión coherente.Sin dinero para fundar una escuela, comenzó a enseñar al aire libre, en la Estoa Pecile, una galería pública. Allí nació el estoicismo, una respuesta al caos político y moral de la época. En esencia, esta corriente postula que la felicidad no depende de las circunstancias externas, sino de cómo las enfrentamos. Lo importante no era lo que ocurre, sino la actitud con la que se vive.Zenón sostenía que la libertad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que uno debe hacer. Una frase que resume toda su filosofía.
Cita del día, Zenón de Citio, filósofo: “Nada es más hostil a una comprensión sólida del conocimiento que el autoengaño”
Las palabras invitan a reflexionar sobre los peligros de engañarse a uno mismo.El significado de esta actitud visto desde la psicología.














