El lenguaje cambia en línea con la realidad, incluso en las Bolsas. Hace tan solo tres años, uno de los analistas financieros más conocidos de EE UU, Michael Hartnett, de Bank of America, acuñó la expresión “Siete Magníficos” para referirse a las grandes cotizadas del mundo de la tecnología en medio de la racha bursátil que habían iniciado unos seis meses atrás: Alphabet, Microsoft, Nvidia, Apple, Amazon, Meta y Tesla. La expresión se ha popularizado hasta volverse casi inseparable de la actual revolución tecnológica, reflejo de una inédita concentración del mercado en un puñado de valores, que suponen más de un tercio del valor de la Bolsa estadounidense. Pero, en términos literales, la expresión ha perdido casi todo su sentido. Este grupo se ensanchará con las ofertas públicas de venta (OPV) de SpaceX, Anthropic y OpenAI, que está previsto superen todas ellas holgadamente el billón de dólares de capitalización de mercado, marca impensable para cualquier compañía hasta hace una década. Y, de hecho, ya hay otro puñado de firmas que se han sumado a un club que no tiene la exclusividad de antes. Los “Siete” ya serán “Ocho” en tan solo algunos días. SpaceX, fusionada desde febrero pasado con la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk (xAI), prevé salir a Bolsa el próximo 12 de junio, en una operación en la que aspira a captar 74.400 millones de dólares. Si la demanda responde a las expectativas de Musk, impulsada por sus promesas faraónicas de colonizar Marte pese a sus números rojos, la operación no solo pulverizaría el récord anterior de una salida a Bolsa, los 25.000 millones de dólares captados por la petrolera estatal saudí Saudi Aramco en 2019, sino que valoraría de golpe a SpaceX en 1,77 billones. Entrará directa entre las 10 mayores cotizadas del mundo desplazando a Meta, justo uno de los siete magnificos de Hartnett, hoy valorada en 1,58 billones.Menos grandioso que el debut de la compañía de Musk, pero quizá más sostenible, será el de Anthropic, todavía sin fecha. La empresa detrás del chatbot de moda, Claude, presentó el lunes de forma confidencial su folleto de OPV. Aún no hay datos sobre la valoración prevista, pero pocos días antes de anunciar su salida a Bolsa, Anthropic captó 65.000 millones de dólares en una ronda de financiación que elevó su valoración a 965.000 millones. Tres veces más que a principios de año y ya por encima de OpenAI, valorada en 852.000 millones de dólares. Anthropic tiene a su favor que apunta a convertir la IA en un producto rentable. El enfoque de Claude en actividades prácticas ha disparado la demanda por parte de las empresas, y las ventas de la empresa se han multiplicado por tres en el primer trimestre del año gracias a lanzamiento Claude Cowork, un modelo capaz de reproducir tareas complejas de programación sin necesidad de código. Anthropic espera cerrar el segundo trimestre con beneficios por primera vez, aunque no prevé completar su primer año entero en números negros hasta 2028. OpenAI, por su parte, todavía no ha hecho pública ninguna solicitud para salir a Bolsa, por lo que la mayoría de sus cifras siguen siendo desconocidas. Con todo, su fundador, Sam Altman, no anticipa una carrera: “Lo haremos cuando creamos que tiene sentido”. Con una valoración estimada de 852.000 millones de dólares, OpenAI se situaría actualmente entre las 20 mayores cotizadas del mundo. Según Bloomberg, la empresa planea enviar en las próximas semanas su folleto al regulador de los mercados estadounidenses. Más allá de los “10 Magníficos”Si cumplen estas valoraciones, los tres debutantes representarán más del 5% de la Bolsa estadounidense, una avalancha de nuevas acciones desconocida desde hace dos décadas, durante la burbuja de las puntocom. Pero la revolución de la IA ya ha reconfigurado el mercado estadounidense de forma contundente. Nvidia, fabricante de tarjetas gráficas para videojuegos, se ha convertido en la empresa más valiosa del mundo y la primera en romper la barrera de los cuatro billones de dólares y también la de los cinco, donde se encuentra ahora. En octubre de 2022, antes de que el lanzamiento de ChatGPT disparara la demanda de sus procesadores, valía menos de 400.000 millones de dólares.La demanda de los componentes necesarios para entrenar la IA, como procesadores, semiconductores y capacidad de memoria, ha llevado ya a seis compañías del sector de los chip a superar el billón de dólares de capitalización bursátil. Después de que Nvidia lo hiciera, en 2023, se sumaron al año siguiente los fabricantes de semiconductores TSMC y Broadcom. Y el pasado mayo entraron en el club las tecnológicas surcoreanas Samsung y SK Hynix, especializadas en chips de memoria, y el fabricante de semiconductores estadounidense Micron. Todas estas empresas se sitúan entre las 15 mayores cotizadas del mundo. TSMC y Samsung, que ya eran empresas sólidas al inicio de la carrera de la IA, han cuadruplicado el valor de sus acciones en los últimos cinco años. Nvidia, Broadcom, Micron y SK Hynix, por su parte, han experimentado revalorizaciones de hasta diez veces. Sin embargo, no todo ha sido un camino fácil. En un contexto tan volátil como el de la inteligencia artificial, marcado por dudas sobre el elevado gasto en inversión y la falta de rentabilidad a corto plazo, todas estas compañías han sufrido correcciones bursátiles a lo largo del tiempo, algunas más leves y otras más pronunciadas. La última significativa ha llegado esta misma semana con Broadcom. Las acciones desplomaron este jueves un 12,6%, en su mayor caída diaria en más de 16 meses, después de que la previsión de ventas de sus chips decepcionara a los inversores. Los ingresos serán de 16.000 millones de dólares en el tercer trimestre, muy por debajo de los 17.200 millones esperado por la media los analistas. A menos de una semana de la monumental salida a Bolsa de SpaceX, llamada a marcar un punto de inflexión para el mercado de la IA, los inversores siguen recordando de vez en cuando la importancia de cumplir con las expectativas. Apenas quedan restos, dentro del club del billón, de empresas fuera del ámbito tecnológico. Saudi Aramco, la petrolera estatal saudí y primer productor mundial, pugnará con SpaceX por ser la octava empresa cotizada del planeta, con 1,75 billones de dólares de valor de mercado. Con un poco más de un billón está Berkshire Hathaway, el conglomerado financiero creado por el ya jubilado Warren Buffett, y la farmacéutica Eli Lilly, protagonista de otra revolución con su medicamento antiobesidad Mounjaro (rival del Ozempic), y algo por debajo se coloca la mítica cadena de supermercados Walmart. En los siguientes escalones también aparece otra hornada de firmas que cabalgan la fiebre de la IA (AMD, ASML y Oracle), que conviven con algunos titanes del mundo antiguo (JP Morgan o Exxon), que defienden contra viento y marea sus viejos privilegios.
SpaceX, Anthropic, y los chips: la explosión de la IA ensancha el club de los siete magníficos
La salida al mercado de los tres gigantes se suma a la fiebre de las firmas asiáticas para un club del billón cada día más popular y sin apenas presencia de la economía analógica






