Patricia Martínez Sastre y Ahmad Awad |
Jerusalén/Deir al Balah (Gaza) (EFE).- Casi ocho meses después de un acuerdo de alto el fuego que no ha detenido los bombardeos israelíes, la situación humanitaria de los dos millones de gazatíes es crítica: la mayoría sigue malviviendo en tiendas de campaña rodeados de montañas de basura, escombros y, ahora también, con plagas de roedores y menos ayuda humanitaria.
Anas Huséin al Nagla, desplazado en el campamento de Deir al Balah (centro) pero originario de la sureña ciudad de Rafah -arrasada por el Ejército israelí y bajo control militar desde mayo de 2024-, asegura que el armisticio «es una mentira» y que sus vidas son ahora más difíciles.
«No ha habido ningún cambio. De hecho, la situación y el sufrimiento han empeorado. Nos estamos hundiendo en un lodazal», dice a EFE mientras su voz queda apaciguada por el zumbido de un dron o de un caza israelí cercano. «¿Qué tregua? ¡Aquí no hay ninguna tregua!», añade poco después.
Montaña de escombros en la ciudad de Gaza. EFE/ Ahmad Awad







