EditorialEl Presidente e Iván Cepeda deben ser claros al respecto y en el retiro definitivo de la constituyente.06.06.2026 21:31 Actualizado: 06.06.2026 23:30 Aunque se siente en todos los ámbitos, hay que recalcarlo, porque, además, es preocupante. Nunca antes el final de una primera vuelta presidencial había dejado un ambiente de crispación semejante al que hoy vive Colombia. No se trata solo de la enorme polarización política que atraviesa el país. Aquí lo verdaderamente inquietante es que, por primera vez en décadas, un presidente de la República y el aspirante de su sector político reaccionaron a los resultados del preconteo sembrando dudas sobre la legitimidad de las elecciones. Es probable que la gravedad de este hecho y sus consecuencias no hayan sido suficientemente dimensionadas aún.Porque una democracia puede resistir campañas agresivas, discursos radicales y enfrentamientos ideológicos intensos. Pero no puede hacerlo sin sufrir daños profundos cuando desde el mismo gobierno se alimente la idea –sin fundamentos– de que las reglas del juego pueden ser cuestionadas cuando los resultados no favorecen a un sector político.Aunque Iván Cepeda matizó después sus declaraciones y el lunes en la mañana –ojalá consciente del estupor y temor que generaron sus palabras la noche anterior– afirmó que “no hay irregularidades de dimensiones suficientes para hablar de fraude”, lo cierto es que todavía no ha existido una aceptación explícita y contundente de los resultados del domingo. Y hace falta. Mientras tanto, el presidente Gustavo Petro insiste en una narrativa basada en supuestas anomalías que han sido desmontadas una tras otra por autoridades, observadores internacionales, expertos y verificadores independientes. La preocupación inevitable es a dónde conduce todo esto. Porque el camino que abre la postura delirante del mandatario puede desembocar en un quiebre institucional de consecuencias impredecibles.Y es precisamente en ese contexto donde resulta aún más delicada su decisión de participar de manera directa en la campaña presidencial. Lo hemos dicho aquí de forma reiterada: semejante conducta es inaceptable. La prohibición de participación en política del jefe de Estado es una garantía mínima de equilibrio democrático en un sistema presidencialista como el colombiano. Dicho lo anterior, las instituciones están obligadas a actuar. La Procuraduría debe continuar firme en ejercer sus competencias constitucionales frente a los funcionarios bajo su jurisdicción y la Comisión de Acusación debe proceder dentro de su margen de acción.Pero como todo ha sido tan vertiginoso como inédito, en medio de semejante tensión, y todo indica, a la luz de los resultados en las urnas, surgió otro episodio que incrementó las incertidumbres: el retiro –o mejor, la suspensión– de la convocatoria de una asamblea nacional constituyente, una iniciativa que despertó válidos cuestionamientos por los riesgos que implicaba en medio de un ambiente político caldeado y con instituciones sometidas a una presión permanente. Sin embargo, las declaraciones del Presidente dejan la sensación de que no existe una renuncia definitiva a ese camino, sino apenas una pausa. Y esa ambigüedad termina pareciéndose demasiado a la que hoy rodea la aceptación de los resultados del preconteo. ¿Se abandonó realmente la idea de la constituyente o es un congelamiento temporal de conveniencia electoral? ¿Qué actitud tomará Cepeda en caso de ser el triunfador? Este es un aspecto que el país necesita tener muy claro.El deber de todos los actores políticos es entender que el futuro del país no puede edificarse sobre la desconfianza institucional ni sobre la amenaza permanente de desconocer las reglas democráticasY hay que decirlo: en democracia hay que saber perder. Todo lo demás conduce peligrosamente hacia el autoritarismo. Ningún líder político y ninguna orilla ideológica puede darse el lujo de erosionar la confianza ciudadana en el sistema electoral. Y más grave, sin pruebas. Mucho menos un presidente de la República cuya voz tiene la capacidad de influir sobre millones de personas que usan las redes sociales del mandatario como fuente primordial de información.Por todo lo vivido y lo que está en juego, las dos semanas que restan de campaña deberían servir para bajar el tono, calmar los ánimos y devolverle serenidad al debate público sobre la base de que Presidente y candidato oficialista reconocieron abiertamente y sin matices los resultados de la primera vuelta. Colombia necesita escuchar propuestas claras de ambos lados, soluciones, ideas y visiones de país. Necesita menos noticias falsas, menos insinuaciones incendiarias y menos discursos construidos desde el miedo o el resentimiento.El deber de todos los actores políticos es entender que el futuro de Colombia no puede edificarse sobre la desconfianza institucional ni sobre la amenaza permanente de desconocer las reglas democráticas. El próximo presidente tendrá que gobernar para un país dividido y complejo, con retos colosales, incluido un superfenómeno de El Niño. Por eso, desde ahora, debería empezar a demostrar que entiende que Colombia debe seguir siendo una nación donde el futuro sea para todos y no únicamente para quienes ganen las elecciones.EDITORIALeditorial@eltiempo.com Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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Reconozcan los resultados
El Presidente e Iván Cepeda deben ser claros al respecto y en el retiro definitivo de la constituyente.
Petro y Cepeda cuestionaron sin base los resultados electorales, minando la confianza institucional. La crisis governance deteriora estabilidad política necesaria para roadmap tech, inversión IT y regulatory compliance en Colombia.















