NoticiaAutoridades coinciden en que la desinformación es el mayor factor de riesgo. Imágenes manipuladas y mensajes engañosos se intensifican.Casi 308.000 colombianos estaban inscritos para votar en España en la primera vuelta presidencial de Colombia. Foto: EFEPERIODISTA06.06.2026 22:56 Actualizado: 06.06.2026 22:56

Imágenes falsas con estilos de EL TIEMPO que supuestamente difunden propuestas de candidatos; fotografías de actas de preconteo con tachones que fueron compartidas más de 10.000 veces como supuesta prueba de fraude, aunque no demostraban ninguna irregularidad; un video de Abelardo de la Espriella junto al expresidente Álvaro Uribe Vélez en su oficina de Barranquilla que en realidad había sido grabado el año pasado y hasta un montaje de la cantante Shakira junto a Iván Cepeda y Aida Quilcué que obligó a la artista a aclarar públicamente que no respalda a ningún candidato presidencial. Todo ello forma parte de la ola de desinformación con la que están lidiando los colombianos a solo 14 días de la segunda vuelta presidencial.Tanto las misiones de observación que acompañan el proceso como las instituciones encargadas de garantizar el desarrollo de los comicios coinciden en que este es el principal lastre de la campaña que ha exacerbado las emociones de los electores.“La desinformación representa el principal factor de riesgo”, concluyó la Procuraduría General de la Nación el viernes, tras la octava sesión del Plan Democracia —el nombre que le ha dado el Gobierno a su estrategia para blindar las elecciones—, una advertencia a la que se sumaron el registrador nacional, Hernán Penagos, y los ministros de Defensa y del Interior, Pedro Sánchez y Armando Benedetti.Las noticias falsas abundan en época electoral y buscan mover sus emociones. Foto:Generada con imagen de EL TIEMPOEn su informe preliminar sobre las elecciones, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) indicó que la primera vuelta estuvo condicionada por la desinformación, principalmente a través de las redes sociales, un fenómeno que se intensificó durante los últimos días de campaña. “Permitió ataques de extrema crueldad contra los candidatos y candidatas”, advirtió Leire Pajín, jefa de la delegación del Parlamento Europeo de la misión de observación.Los ejemplos abundan. Días antes de las elecciones del 31 de mayo, en redes sociales circuló más de 4.000 veces la afirmación de que José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, había “vendido” las reservas de oro del país y endeudado a Colombia con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, cuando ocurrieron esos hechos, Restrepo era ministro de Comercio y no tenía bajo su responsabilidad esas decisiones. Esta misma semana, el exdirector universitario tuvo que salir a desmentir versiones sobre supuestos desmontes de subsidios y programas sociales si la dupla gana.Del otro lado del espectro político, a Iván Cepeda se le atribuyó una frase según la cual en Colombia “nadie debería ser dueño de más de una casa”. No obstante, no existe ningún registro de que haya pronunciado esa declaración. A nivel institucional, la Registraduría ha sido una de las entidades más golpeadas por este tipo de maniobras. Tras el pronunciamiento de Donald Trump a favor de la candidatura de De la Espriella, sectores cercanos al Pacto Histórico cuestionaron la presencia de la bandera de Estados Unidos en la página web de la autoridad electoral. Lo que omitían mencionar es que el símbolo hace referencia a la Línea Anticorrupción 157, una iniciativa lanzada a comienzos de este año por el propio Gobierno y respaldada por Estados Unidos y las Naciones Unidas. Se trata de un programa de cooperación internacional, no de una intervención en el sistema electoral.Un estudio de la organización intergubernamental Idea Internacional sobre desinformación electoral en Colombia publicado en mayo de 2026 destaca riesgos emergentes asociados al uso de inteligencia artificial, la participación de creadores de contenido, la proliferación de discursos de odio y la violencia política digital de género, que intensifican la desinformación y afectan la equidad en la competencia electoral.“La sofisticación de la desinformación va más allá de la adopción de tecnologías como la IA. Involucra complejos circuitos de mercado con una diversidad considerable de actores. En estas economías informales, los creadores de contenido se han posicionado como enlaces vitales debido a su capacidad de llegar a audiencias específicas y traducir los conflictos políticos a un lenguaje emocional efectivo para la viralidad”, indicó Idea Internacional.Según ese estudio, las consecuencias de la desinformación pueden ir mucho más allá de la pérdida de confianza en la institucionalidad o el incremento de la abstinencia electoral. Su difusión en contextos de polarización puede detonar graves niveles de violencia política. 'Fake News' Foto:iStockEn distintos informes presentados ante la Comisión Nacional de Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales, la Misión de Observación Electoral (MOE) ha advertido que Colombia enfrenta riesgos crecientes asociados a la circulación de contenidos falsos o engañosos, discursos estigmatizantes, campañas de manipulación digital y uso indebido de inteligencia artificial.En el marco del monitoreo adelantado por la MOE —con base en verificaciones realizadas por organizaciones especializadas de fact-checking— se identificaron 190 incidencias desinformativas entre el 5 y el 30 mayo de 2026. El análisis realizado evidencia que la mayor parte de las piezas desinformativas estuvieron orientadas a distorsionar hechos reales mediante descontextualización, exageraciones, manipulación de imágenes, falacias o reinterpretaciones engañosas de información verdadera. En particular, el 76,8 por ciento de las incidencias identificadas tuvieron como principal objetivo “distorsionar” el debate público, seguido de contenidos dirigidos a desacreditar actores institucionales o políticos (“descartar”) y mensajes orientados a desalentar la participación o exacerbar divisiones políticas. Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.