6 de junio de 202621:436 minutos de lectura'Tomás Meyrelles (en el piso, debajo del 13) apoya en el in-goal, revierte el tanteador en la Catedral y desata la euforia de San Isidro Club en la cancha de CASI, donde SIC había ganado el clásico en una semifinal en 2025.PABLO ELIASTuvo una bala más y no la desaprovechó. Por persistente y por creer. Lo que no logró construir con el juego, el SIC lo forjó con su carácter: corrió siempre de atrás y luchó 84 minutos para ahogarle la fiesta al CASI, con un try de Tomás Meyrelles, más una conversión de Agustín Sascaro, para el 26-23 final y celebrar un nuevo superclásico en territorio ajeno.La remontada sobre el cierre la concretó el octavo, pero empezó a gestarse con una patriada de 32 fases y 5 minutos, que desembocaron en el penal cometido por Juan Bautista Torres Obeid por off-side. Casi todas las fases construidas por puntadas de los forwards, de no más de un pase. La tarde no daba para otra cosa. Las imprecisiones fueron persistentes, pero el visitante tuvo el temperamento para ajustar cuando más lo necesitaba. En la charla de líderes dudaron de ir al line, pero el corazón se impuso a la razón: “Estos partidos se definen por detalles y siempre se da un plus. No fue una buena tarde en el line, algunos no querían ir al line, pero yo quería y sentía que se nos podía dar. Tuvimos huevos y no bajamos los brazos”, destacó Meyrelles.Tomás Meyrelles obtuvo su décimo try en el superclásico; a los 30 años y con 174 presencias en la primera división, es una de las grandes referencias zanjeras.En una tarde marcada por una neblina espesa, el superclásico local culminó con las luces del estadio encendidas, en una jornada otoñal, con un partido que se retrasó ocho minutos por el encuentro de intermedia. Los dos clubes más ganadores del rugby de Buenos Aires se volvieron a ver las caras luego de la semifinal ganada por el SIC en el mismo escenario. Fue el juego de la presión: ambos planificaron más en forzar errores rivales que gestionar su propio juego. Los dos priorizaron el territorio por sobre la pelota y buscaron asfixiarse entre sí. El resultado fue un choque plagado de imprecisiones y errores en las recepciones.El SIC rindió cuando más lo necesitaba. Cuando estuvo en desventaja no claudicó. Santos Rubio vio la tarjeta roja de 20 minutos por un tackle alto que provocó un choque de cabezas que sacó del partido a Jerónimo Solveyra, el más talentoso de la cancha. Bautista Viero, en su regreso a la titularidad, fue amonestado por la infracción del try-penal de su rival, pero con 13 jugadores el visitante marcó a través de Santos Fernández de Oliveira, uno de sus jugadores más consistentes del 2026.Acomete Benjamín Chiappe, que fue amonestado en el segundo período; los forwards encarnan el espíritu del juego de San Isidro Club.Pablo Elias - LA NACIONLas formaciones fijas marcaron el termómetro del partido. Ninguno tuvo eficacia con las pelotas propias, pero los dos se las ingeniaron para destruir el juego rival. El CASI perdió seis lanzamientos en el line y el SIC, cinco. El scrum prácticamente no se jugó, una constante en la URBA. De los 12 scrums, el SIC cometió cuatro penales y un free-kick, mientras que el CASI, superior durante los 80 minutos, un penal y dos free-kicks. En ningún momento fueron una plataforma de lanzamiento, sino de presión.El segundo tiempo se jugó como propuso el CASI, con kicks altos a cargar, que le dieron posesión en campo rival, aunque pocas veces las pudo aprovechar. Benjamín Belaga anotó su primer try en la temporada y Juan Akemeier aportó su habitual puntería, pero el SIC resistió y siempre se mantuvo cerca. No se desesperó. Con diez minutos por jugar y siete puntos abajo en el tanteador, optó por patear a los palos en lugar de ir alborotado a empatarlo.El ex capitán Carlos Pirán (centro); el capitán actual, Mateo Albanese, y el resto celebran un nuevo éxito zanjero en la Catedral, donde SIC suele hacerse fuerte.Pablo Elias - LA NACIONTomás Meyrelles volvió a ser decisivo en un clásico. Uno de los grandes caudillos del SIC, que a los 30 años aporta su temperamento y su voz de mando. Fue su décimo try contra el CASI, su víctima predilecta en los 174 partidos que acumula en la primera división de su club. Uno de los líderes de una generación que le cambió la cara al SIC, le devolvió la gloria en el 2019 y desde ahí siempre se mantuvo en los primeros planos. El festejo gritando a la tribuna con su gente y el abrazo con Carlos Pirán, otro de los referentes, son todo un símbolo.Habrá que ver cómo repercute el clásico en el Top 14, que todavía no cumplió la primera mitad de la etapa clasificatoria. Ambos se encuentran en puestos de clasificación, con buenas perspectivas en la lucha por las semifinales. El SIC se recuperó luego de dos derrotas inesperadas ante Atlético del Rosario y Los Tilos, mientras que el CASI sufrió su segunda caída consecutiva. A los dos les calza bien la fecha libre luego de cinco partidos ininterrumpidos, para recuperar cuerpos y equilibrar las emociones.Compacto del éxito de SIC en la CatedralEl SIC ganó cuatro de los últimos cinco clásicos en una etapa en la que el CASI también se asentó entre los mejores de la URBA. Todos apretados, definidos por detalles ínfimos. Esta vez le alcanzó sostenerse en su resistencia y en su corazón.Síntesis de CASI 23 vs. SIC 26Top 14 de la URBATorneo de la URBACASI
SIC ganó el clásico a lo SIC: victoria de último minuto en la Catedral, con corazón, forwards y gran ejecución
Tras recibir tres tarjetas en el partido, y con un ataque final 32 fases y 5 minutos seguidos, la Zanja logró un éxito inolvidable contra CASI









