En la industria tecnológica, llegar el primero al restaurante no te asegura una silla en la mesa. La sociedad digital no se entiende sin Google, pero la realidad es que la herramienta que lanzó la revolución en el acceso a la información fue AltaVista, adquirida después por Yahoo. El caso de MySpace y su colapso justo antes de que Facebook reventara el mercado de las redes sociales es quizá uno de los más conocidos. Pero hay ejemplos allá donde se mire, como pueden atestiguar aquellos que aseguraban que los teléfonos inteligentes iban a cambiar el mundo con una blackberry en la mano, poco antes de que Steve Jobs presentara el primer iPhone.
El 30 de noviembre de 2022 la humanidad se asomó a ChatGPT y volvió a ver el futuro de la tecnología. El primer chatbot de inteligencia artificial se convirtió en la herramienta digital de más rápida adopción de la historia e impulsó a su creadora, la entonces fundación sin ánimo de lucro OpenAI, al foco mundial. Había empezado oficialmente la revolución de la IA generativa. La cara visible de OpenAI, Sam Altman, se convirtió en una de las personas más populares del planeta y estrechó las manos de decenas de líderes políticos y magnates mientras lanzaba vaticinios sobre el futuro de esta tecnología, el empleo o las relaciones personales.











