La NASA está ultimando los detalles para hacer volar al X-59, su nuevo avión supersónico, que será capaz de alcanzar una velocidad de 1.960 kilómetros por hora y realizar un trayecto entre Nueva York y Londres en apenas cuatro horas.Conocido como 'el hijo del Concorde', este avión tiene como principal novedad que ha sido diseñado para reemplazar el estruendo de una explosión sónica con un golpe más suave.El X-59 ya ha sido sometido a meses de vuelos de prueba desde su primer lanzamiento en octubre del año pasado. Ahora, la NASA ha revelado que está preparando el avión para volar a velocidades más altas y altitudes mayores, incluyendo su primer vuelo de prueba más allá de la velocidad del sonido, recoge el Daily Mail.Con una nueva serie de pruebas que comienzan es mes de junio, la agencia espacial planea hacer volar el X-59 a velocidades superiores a 1.014 km/h a una altitud de 43.000 pies (13.000 metros).A continuación, se realizará un "vuelo en condiciones de misión", durante el cual el avión alcanzará Mach 1,4, es decir, 1.490 km/h, a 50.000 pies de altitud (más de 15.000 metros).Finalmente, los pilotos de prueba llevarán el avión a su límite absoluto, alcanzando una velocidad máxima de Mach 1,6 (1.960 km/h) a 60.000 pies de altitud (18.000 metros), aproximadamente el doble de la altura y la velocidad de un avión comercial.El X-59 ha sido diseñado específicamente para resolver un problema importante que actualmente impide que los viajes supersónicos se generalicen. Cuando un avión vuela a velocidades subsónicas, desplaza el aire a su paso como un barco que se mueve por el agua, creando ondulaciones en forma de ondas sonoras.Pero cuando algo alcanza la velocidad del sonido, comienza a superar la velocidad de estas ondas sonoras, y las ondas se agrupan y se fusionan formando una poderosa onda expansiva. Debido a que estos estampidos pueden alcanzar los 110 decibelios, los vuelos supersónicos suelen estar prohibidos sobre zonas pobladas.Para solucionar este problema, la NASA ha estado trabajando en el desarrollo de la 'Tecnología Supersónica Silenciosa (Quesst)', que amortiguaría el estruendo convirtiéndolo en un "golpe sordo".El avión ha sido desarrollado por la empresa aeroespacial estadounidense Lockheed Martin tras haberle sido adjudicataria del contrato de diseño de la NASA, valorado en 247,5 millones de dólares, en 2016.