El asesinato de la niña de 11 años revela las negligencias en el tratamiento de las denuncias. El Gobierno pide disculpas y admite disfuncionalidades graves

El asesinato de Lyhanna Rameau, la niña de 11 años que desapareció hace una semana en el sur de Francia y y cuyo cuerpo fue encontrado este jueves, se ha convertido en un asunto de Estado al revelar los problemas crónicos del sistema judicial que las asociaciones de víctimas y de protección a la infancia llevan años denunciando. Jérôme Barella, su presunto secuestrador y principal sospechoso de su muerte había sido denunciado varias veces por violación. La tragedia ha puesto de acuerdo a toda la clase política, también al Gobierno, que admite “un inmenso fracaso” de las instituciones.

“La institución judicial no ha sabido proteger a la niña (…) Hemos fallado en el seguimiento de las denuncias. En nombre de la Justicia, como ministro, presento mis excusas a la familia y al pueblo francés, que está legítimamente conmocionado y aterrorizado al ver estos fallos”, admitió el titular de Justicia, Gérald Darmanin, en una entrevista en la cadena TF1 poco después de confirmarse que el cuerpo hallado el día antes en una explotación agrícola era el de la menor. La autopsia no ha podido revelar aún las causas de la muerte.