Con un apellido que pesa tanto como inspira, Zandokan Jr. ha comenzado a escribir su propia historia en la lucha libre. Pese a su juventud, el tapatío carga con un legado forjado con base en tradición y entrega, aprendido desde temprana edad en el seno familiar.Ese contacto permanente con el pancracio le permitió conocer la lucha libre desde sus entrañas, no sólo arriba del ring, también desempeñándose como boletero y vendedor de bebidas, experiencias que le dan una visión amplia del negocio.En entrevista con EL UNIVERSAL Deportes, el gladiador compartió cómo ese recorrido desde abajo ha marcado su carácter y su forma de entender este deporte-espectáculo.“Hacía de todo en la arena y eso me llenó de amor por este deporte, y respeto también a las personas que trabajan ahí. Todos hacemos la lucha libre, desde los que venden máscaras, la gente en taquilla y los luchadores; estoy agradecido por vivir esa etapa. Uno de los trabajos que más recuerdo en la arena de mi familia es la de vendedor de refrescos y cervezas”, manifestó Zandokan Jr.El enmascarado, decidido a consolidarse en los eventos más importantes de la compañía tanto dentro como fuera del país, recordó que fue en esa etapa, observando a sus ídolos desde la distancia, cuando comenzó a forjar el sueño que hoy está cumpliendo.“Soñaba con viajar de lugar a lugar. Hoy puedo pisar la Arena México, un lugar con historia y que han pisado grandes luchadores... Ahora soy uno de ellos y puedo ver a ese niño cumplir su más grande sueño”, finalizó. Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.