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Actualizado a las 09:26h.
Cuando un luchador de artes marciales mixtas (MMA) se enfunda las guantillas de cuatro onzas, las herramientas de trabajo con las que se pertrechan los competidores profesionales, acostumbra a soñar con convertirse en el mejor peleador del mundo. Como la realidad es que ese recorrido está únicamente reservado para un puñado de privilegiados, disfrutar del camino se presenta como un objetivo necesario para continuar avanzando en un deporte de contacto de extremo sacrificio. Por ello, para el invicto luchador polaco Damian Rzepecki (10-0), que aspira a llegar a ser un día campeón de la UFC –la mayor liga de esta disciplina–, formar parte de la preparación del doble campeón mundial, Ilia Topuria, es un premio más que disfrutable; aunque tenga que aguantar unas embestidas similares a una sacudida telúrica. No debe ser fácil comprobar de primera mano la potencia con la que dispara una de las mayores estrellas de este deporte. Él es el hombre que encaja los golpes de Ilia Topuria en Miami.
A Damian Rzpecki (Piotrków, Polonia, 2001) se le despertó el instinto de los deportes de combate desde muy temprano, gracias a las películas de artes marciales que veía en la televisión. De niño, barruntaba que podría llegar a ser futbolista e incluso destacaba cuando agarraba un palo para practicar el billar en un club deportivo. Sin embargo, pronto empezó a destacar dentro de las disciplinas de combate, donde su pericia en el golpeo con su afilado 'kickboxing' y sus habilidades en el suelo, a través del 'jiu-jitsu' brasileño, le llevaron a ser uno de esos atletas que parecen estar tocados por la varita. Su apodo de batalla, 'The Butcher' (El Carnicero), cuenta con una doble vertiente: por un lado, por la forma brutal de acabar con sus oponentes; por el otro, adopta un significado más profundo, pues su padre era carnicero y trabajaba en un matadero, donde Damian Rzepecki acudía a realizar duras jornadas laborales durante las vacaciones de verano.










