“Los condicionamientos de los organismos financieros internacionales promueven límites al gasto salarial en salud y educación, reduciendo las oportunidades laborales femeninas”, explica un documento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La conclusión del estudio parece hecha a medida de la realidad argentina: tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el organismo advirtió la necesidad de avanzar, entre otras cosas, en una reforma tributaria y previsional.
El informe del programa de la ONU analiza la situación desde diferentes perspectivas. Titulado “¿Quién paga el precio? Desigualdad de género y deuda soberana”, el estudio toma los casos de 85 países del mundo (incluida la Argentina) y explica que el aumento del servicio de la deuda en los países en desarrollo “está agravando la desigualdad de género, amenazando 55 millones de puestos de trabajo femeninos y disparando la mortalidad materna”.
Si bien lo ideal sería un endeudamiento bajo o nulo, el problema no es tanto la deuda como la forma de afrontarla y su dimensión en relación con otros indicadores económicos, aclaran. “Son las dinámicas del servicio de la deuda —su magnitud en relación con las exportaciones o los ingresos públicos, los cronogramas de pago y las condicionalidades asociadas— más que el volumen total de deuda en sí mismo, las que emergen como un factor central de desigualdad de género, debido a que son las que más directamente restringen el margen fiscal disponible para servicios públicos esenciales y empleo”.














