Yoko Kaneko y Paula Gracia |

Tokio (EFE).- El mayor fabricante de baños de Japón, la inventora del sazonador umami o un gigante de la fotografía son algunas de las empresas japonesas que inesperadamente producen piezas clave en la cadena de suministro de semiconductores, cosechando así importantes beneficios económicos por el auge de la inteligencia artificial (IA).

Estas compañías forman parte de lo que se conoce como el motor invisible de la IA, con productos punteros que van desde cerámicas avanzadas hasta películas aislantes, materiales específicos que conforman la infraestructura física necesaria para la producción de los potentes microchips.

Si bien Toto es mundialmente conocido por sus inodoros inteligentes de alta tecnología, también domina las cerámicas de ultraprecisión demandadas por las compañías productoras de semiconductores. En particular, destacan sus soportes electrostáticos, que son los que sujetan las láminas sobre las que se graban los chips.

Aunque no vende IA, el verse vinculada a este sector ha hecho que la compañía se dispare en la Bolsa de Tokio en los últimos meses, llegando a duplicar su cotización en el último año: ha pasado de 3.600 yenes (unos 19,35 euros) a 7.200 yenes (alrededor de 38,7 euros) por acción.