No hay nada que alegre más una terraza, un patio, el muro de una casa o un jardín que el color de las flores que se van sucediendo a lo largo del año y que llenan de vida y frescura estos espacios en cada estación. En ese ciclo constante de temporadas, cada especie nos aporta su mejor momento: algunas nos regalan sus flores en los meses cálidos, mientras que otras se reservan para el invierno, manteniendo el jardín vivo durante todo el año.
En función del espacio en que vayamos a plantarlas, tendremos que escoger unas u otras especies. El abanico de plantas con flor es casi inabarcable: desde las más populares como geranios, gitanillas, claveles o petunias, habituales en balcones y terrazas por su resistencia y su floración generosa, hasta otras menos conocidas que aportan un toque diferente de color y textura, como la gaura, el plumbago o la clavellina de mar. Cada una de ellas tiene su momento, lo que permite diseñar composiciones vegetales muy dinámicas.
Escojas la planta que escojas, es importante tener en cuenta que, aunque la naturaleza es sabia y muchas especies crecen con facilidad, conocer la idiosincrasia de cada una de ellas es clave para mantener un jardín sano y equilibrado. No todas las plantas responden de la misma manera al frío, la humedad o el sol. Comprenderlo marca la diferencia.











