El Gobierno tiene una caja de emergencias, para romper en caso de necesidad. Se trata del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) en manos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), y que maneja desde hace años las acciones de las empresas que cayeron en manos de la repartición luego de la nacionalización de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) en los tiempos de Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada. Se sabe que Javier Milei y Luis “Toto” Caputo tienen esa piñata heredada del kirchnerismo para redireccionarla hacia los privados. Pero, curiosamente, en lugar de reducir ese monumental paquete accionario, en los últimos meses el Ministerio de Economía acrecentó la presencia pública en empresas con compras de acciones de compañías locales en el mercado de capitales criollo. No sólo se mantuvo, hasta aquí, la presencia accionaria en aquellas empresas que fueron renacionalizadas a la fuerza entre octubre y noviembre de 2008 (lo que sería lógico ante un gobierno libertario), sino que se redobló la apuesta aumentando la cantidad de acciones dentro del FGS. Obviamente, los motivos del incremento son diferentes a la acción directa de los años kirchneristas. Se trata de una estrategia del Ministerio de Economía comandado por Luis “Toto” Caputo, en su rol de trader, de entender que las acciones de varias de las compañías líderes de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires estaban (o están) a precios quizá injustamente bajos; los que, sólo siguiendo la “inevitable” (para el Gobierno) buena fortuna que le espera a la economía argentina, se revalorizarían en cuestión de tiempo. Y que será entonces el momento de, eventualmente, venderlas.
El Gobierno engorda la cartera accionaria del FGS mientras prepara su eventual venta al sector privado
La administración mantiene su discurso de reducción del Estado, pero el Gobierno incrementó en los últimos meses la participación accionaria del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses en empresas privadas. La estrategia apunta a aprovechar la revalorización de los papeles bursátiles y engrosar un patrimonio que hoy se estima entre US$ 9.000 y US$ 15.000 millones. En paralelo, en la Casa Rosada gana terreno la idea de desprenderse de esas tenencias heredadas de las AFJP, replicando proyectos impulsados durante la gestión de Mauricio Macri para transferirlas nuevamente a manos privadas.










