Arab Barghouti (Jerusalén, 35 años) dice que “al acabar el día” no piensa en Marwan Barghouti como un político, ni como el líder palestino de la Segunda Intifada (2000-2005), condenado por Israel a cinco cadenas perpetuas en un juicio lleno de irregularidades hace 24 años. Lo hace como el hijo que quiere que su padre “vuelva a casa”.Marwan Barghouti (Kobar, 66 años) es el único dirigente palestino que suscita consenso, incluso entre los islamistas de Hamás. Ese “liderazgo unificado”, argumenta su hijo, es “la razón” por la que él cree que Israel se niega a liberar al hombre a quien se conoce como “el Mandela palestino” (el propio Nelson Mandela equiparó las vivencias de ambos). Arab Barghouti habló con EL PAÍS el miércoles en Madrid. Entre otros actos, en la capital española se reunió con representantes de todos los grupos políticos del Congreso, excepto los del PP, Vox y Junts per Catalunya, dentro de la campaña “Free Marwan” para pedir la liberación de su progenitor.Pregunta. Como usted, muchos palestinos han crecido con sus padres en prisión. ¿Qué representa el encarcelamiento de palestinos para Israel?Respuesta. Es un castigo colectivo y una herramienta de la ocupación que se usa para silenciar, oprimir y deslegitimar el derecho del pueblo palestino a la autodefensa. En los últimos 58 años, más de 800.000 palestinos han ido a la cárcel, un tercio de ellos bajo detención administrativa [sin cargos ni juicio], algo ilegal según el derecho internacional. Es algo que afecta a todas las familias palestinas. Como señaló mi madre [la abogada Fadwa Barghouti], después del 7 de octubre [de 2023, el día de los ataques de Hamás y del inicio de la ofensiva israelí en Gaza], el encarcelamiento masivo se ha convertido en una continuación del genocidio. P. Ustedes han denunciado varias agresiones a su padre en prisión. ¿Cómo está ahora?R. Su abogado lo vio hace unas semanas y dijo que había sido agredido de nuevo a finales de abril y también el 12 de mayo. Esos ataques continúan porque Israel sabe lo que representa mi padre. Estamos ante un sistema penitenciario desquiciado que ha matado a más de 100 presos políticos palestinos [desde el 7 de octubre de 2023]. Eso demuestra lo desesperados que están, porque temen a un hombre entre rejas, al que encierran en una celda e impiden recibir tratamiento médico o comida [suficiente]. Mi padre ha perdido más de 10 kilos y lleva confinado en solitario más de dos años y medio, pero sigue positivo y muy fuerte mentalmente. P. Cuando el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, amenazó a su padre ante las cámaras, usted dijo que esa era la representación de la lucha palestina. ¿Por qué? R. Pues porque ahí tenías a un matón, un fascista como Ben-Gvir, que intentó humillar a mi padre ante todo el mundo solo para presumir. Se trata de un terrorista convicto incluso en Israel. También es un reflejo perfecto de lo que es Israel hoy en día. Para mí no tiene sentido que los líderes mundiales no se pronuncien en contra de Ben-Gvir y del espantoso trato que da a los presos políticos palestinos. El hecho de que se le permita hacer lo que quiere demuestra en qué estado se encuentra la comunidad internacional. Mi padre, con su cuerpo debilitado, representa al pueblo palestino. Cuando el pueblo palestino se muere de hambre, él se muere de hambre; cuando atacan a un palestino, lo atacan a él. Es alguien que encarna la historia y la lucha palestina. P. Israel se ha negado reiteradamente a liberarlo, la última vez cuando Hamás reclamó su excarcelación en el marco del alto en fuego en Gaza de octubre. R. Mi padre apoya la coexistencia y una solución política en Palestina. Y ese es el motivo por el que sigue en prisión. En los últimos 15 años, Israel ha liberado a más de 800 palestinos condenados como él a cadena perpetua, con casos, según ellos, más complicados que los de mi padre. Israel no quiere la paz con los palestinos, sino una de solo dos opciones. La primera es la limpieza étnica del pueblo palestino, que ocurre todos los días: en Gaza, donde controlan ya más del 60% [de territorio] y donde han matado a decenas, si no cientos de personas, y en Cisjordania, donde el terrorismo de los colonos ha expulsado a 40.000 palestinos. La segunda opción es un apartheid perpetuo. No quieren una solución de dos Estados ni la paz. Por eso se niegan a liberar a un líder palestino unificador que cree en el derecho internacional, en la coexistencia y en la paz, pero que nunca renunciará a los derechos de los palestinos de alcanzar la libertad, la autodeterminación y la independencia. P. ¿Cómo explica que Hamás, una facción islamista, respete a su padre, que es un dirigente del laico Fatah [el principal movimiento de la OLP]?R. Mi padre fue valiente respecto al proceso de paz, pero también respecto al derecho de los palestinos a defenderse. Abogó por la paz en los años 90 y se reunió con israelíes en Tel Aviv, en Europa, en Palestina y en todas partes. Luego comprendió que los israelíes no se habían comprometido con los Acuerdos de Oslo ni con el derecho del pueblo palestino a su propio Estado. Fue entonces cuando decidió decirle al pueblo qué hacer como miembro del Parlamento durante la Segunda Intifada. Y, a partir de ahí, se convirtió en el rostro de esa sublevación. Es también una persona muy instruida que ha enseñado a cientos de presos palestinos que, al salir, se convirtieron en embajadores de su visión política y difundieron su mensaje. Es, sobre todo, una figura unificadora. P. ¿Su padre aún ve posible la solución de los dos Estados?R. Mi padre entiende que los israelíes están acabando con esa solución mediante la construcción de más y más asentamientos ilegales y el robo de más tierras palestinas. Pero, al mismo tiempo, no insiste en la meta final ni en la solución de los dos Estados. Nuestra meta es la libertad, la dignidad y la independencia, sea cuál sea el aspecto final de la solución. P. En 2015, Marwan Barghouti escribió que Israel usaba las negociaciones “para avanzar con su proyecto colonial”. ¿Esa profecía se está cumpliendo?R. Mi padre entiende a qué nos enfrentamos, especialmente ahora que estamos ante un Gobierno israelí tan pésimo como nunca habíamos visto antes. Sin embargo, la idea de que se puede lograr la paz en Oriente Próximo sin responder a la cuestión palestina es un mito. No habrá nada parecido a la paz ni la estabilidad en Oriente Próximo sin una respuesta a la cuestión palestina. Y espero que la comunidad internacional entienda que la única manera de hacer frente al régimen israelí, a su apartheid, ocupación y crímenes de guerra, es sancionándolo y aislándolo.P. Esa no es la tendencia que muestra la UE al mantener el acuerdo de asociación con Israel. R. Algunos líderes de la UE son cómplices en el derramamiento de nuestra sangre y la matanza de nuestros niños, al igual que dirigentes de otros países, pero debemos centrarnos en el futuro porque se lo debemos a los niños palestinos. Yo estoy aquí para tender puentes con la UE, con todos los países. Incluso con el Gobierno del Reino Unido y el de Estados Unidos. P. ¿Qué papel tiene la Autoridad Palestina (AP) en la actual parálisis política?R. Pertenezco a una generación muy crítica con la AP por su incapacidad de proteger al pueblo palestino, pero de lo que más les culpo es de no haber celebrado elecciones cuando la renovación política es imprescindible en Palestina. Ahora mismo estamos acogiendo con satisfacción todas las medidas que el presidente Mahmoud Abbas está tomando, como las elecciones locales de hace dos meses o las de hace un mes para el comité central de Fatah, en las que mi padre volvió a ser reelegido con el mayor número de votos de los candidatos. Esperamos que se celebren las elecciones para el Consejo Nacional Palestino de la OLP, que hará las veces del parlamento que no tenemos, lo que hace que todo el sistema sea disfuncional. También confiamos en que haya elecciones generales que son muy importantes para que la Autoridad Palestina recupere su legimitidad e imprescincibles para lograr la unidad política entre Gaza, Cisjordania y Jerusalén [Este].