La entrevista se celebra en Ciudad de México, en el marco del IX Congreso de Ceapi, una organización que busca la alianza entre España y las élites empresariales de América Latina. Entre los invitados al Congreso, quien aporta material geopolítico para debatir es Carlos Díaz-Rosillo, un experimentado consultor de origen cubano que durante el primer mandato de Donald Trump desempeñó el cargo de subsecretario adjunto del presidente y director de Política y Coordinación Interinstitucional en la Casa Blanca. Frente a otros colaboradores de Trump que pronto abandonaron al actual presidente de EEUU, Díaz-Rosillo sigue defendiendo a capa y espada la obra de Trump. En su opinión, Washington no quiere liquidar el orden multilateral, sino reformarlo. Actualmente, dirige el Centro Adam Smith para Libertad Económica, un centro de pensamiento con sede en Miami que da alimento intelectual a las nuevas derechas latinoamericanas. PREGUNTA. "Estás conmigo o contra mí". Estas parecen ser las señas de identidad de Donald Trump tras regresar a la Casa Blanca. ¿No es ese el camino más recto para liquidar el multilateralismo y poner en aprietos a los socios de EEUU? RESPUESTA. No, no creo que sea una política destinada a acabar con el multilateralismo. Lo que busca es reformar el multilateralismo para que beneficie a EEUU más de lo que lo hace ahora. Eso no quiere decir que no esté de acuerdo con que el sistema multilateral, que creó EEUU después de la II Guerra Mundial, le haya beneficiado. Pero él piensa que ha beneficiado más a otros países. En algunos casos, los más beneficiados han sido países extraordinariamente ricos, como los que conforman la Unión Europea, y ha sido a costa de EEUU. Ese sistema ha generado organizaciones tan importantes como la OTAN, por ejemplo, que, sin duda alguna, ha beneficiado más a otros países a costa del contribuyente norteamericano. Es inaceptable que el continente más rico del mundo esté subsidiado por EEUU en el tema de la defensa. Lo que dice Trump es que le parece injusto que esos países ricos no paguen lo que deben. ¿Por qué EEUU tiene que financiar casi las dos terceras partes del gasto de la OTAN? No es que la OTAN o la ONU tengan que desaparecer, sino que tienen que transformarse para que beneficien a EEUU de una manera mucho más directa y concreta, porque la realidad es que los votantes norteamericanos consideran que no es así. P. Le recuerdo que es sobre todo Europa quien financia los enormes déficits exterior y presupuestario que presenta EEUU, como sostienen los informes Draghi y Letta. EEUU sobrevive en buena medida gracias al ahorro europeo. R. Lo que sucede es que no hay reciprocidad. Con la defensa de la OTAN sucede lo mismo que con los aranceles. ¿Por qué el vino de California, por ejemplo, cuando llega a Europa, tiene que pagar un arancel y no ocurre lo mismo con el vino francés, español o italiano? Eso le parece a Trump profundamente injusto. Entonces, no es que quiera destruir el sistema multilateral, no es que quiera destruir el libre mercado, sino que quiere que sea más justo. Para EEUU y para otros países. P. Pero eso se podría negociar. No parece razonable que se negocie desde la coerción. Se ha dicho a veces que discutir con Trump es como sentarse a hablar con alguien que pone una pistola sobre la mesa al comenzar la reunión. Y más tratándose de socios. R. La respuesta creo que la puede encontrar en su primer libro, que se llama The Art of the Deal [El arte de la negociación]. En ese libro se explica por qué en una negociación pides mucho más de lo que quieres recibir. ¿Por qué utilizas la hipérbole? Básicamente, porque si tú quieres que te den 100, te van a dar 50, pero si pides 500, ese 100 que quieres se vuelve razonable. Por eso, él negocia desde este punto de vista que parece extremadamente exagerado, casi con una pistola sobre la mesa. Si la gente lee ese primer libro [1987], creo que puede entenderlo mucho mejor. P. No hay riesgo de que la primera potencia mundial se quede aislada. Sus socios históricos están cada vez más distanciados. Trump, incluso, se ha peleado con el canciller Merz, pronorteamericano como pocos. Europa, por el contrario, también ha reforzado sus lazos con Latinoamérica (Mercosur, acuerdo con México...). R. No es una política que no tenga riesgos si los países con los que está negociando EEUU se sienten profundamente ofendidos por la retórica. Algunos, incluso, pueden acercarse más a China. Ese es el gran peligro. Pero hacer las cosas de la misma manera desde hace décadas no tiene mucho sentido. Trump busca algo diferente. Tiene riesgo, sí. "Trump no quiere destruir el sistema multilateral, quiere que sea más justo"
Díaz-Rosillo: "Es inaceptable que el continente más rico sea subsidiado por EEUU"
Año y medio después del regreso de Trump a la Casa Blanca, el mundo ha cambiado. Si hay una región donde el nuevo orden se ha impuesto es LATAM, donde Washington ejerce una política intervencionista desconocida en décadas











