La España independentista y nacionalista tiene un modelo fiscal al que aspira: el cupo vasco y navarro. Sus privilegios son tan altos que son la envidia para quienes quieren reducir la solidaridad entre territorios. El último en apuntarse ha sido el BNG, que lleva ya un tiempo pidiendo un concierto gallego que le riegue de millones como ocurre con las dos comunidades forales. Todavía no han llegado al España nos rouba, pero, en el fondo, es lo que dice su discurso: "Galicia es un país discriminado". El BNG ha dado un paso más esta semana. Le ha reclamado al nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, en su primera comparecencia en el Congreso, el cupo gallego. "Defendemos un modelo basado en el concierto económico", le avisó el diputado gallego Néstor Rego al ministro. Y no solo es una petición, también es una amenaza: si no hay una negociación para un cupo gallego, el BNG votará en contra del nuevo modelo de financiación propuesto por el Ministerio de Hacienda. Si los apoyos ya son escasos para el Gobierno de coalición en el Congreso, la retirada del BNG es la puntilla. Opinión TE PUEDE INTERESAR El concierto para Cataluña (II): la atracción fatal del régimen foral Jesús Fernández-Villaverde | Francisco de la Torre Díaz La realidad es que el sistema foral privilegia tanto al País Vasco y Navarra que es una tentación para el resto de comunidades autónomas ricas que quieren tener el mismo trato. De lo que se trata es de reducir la solidaridad territorial, porque el País Vasco y Navarra no participan en el verdadero instrumento de reparto que existe actualmente, el Fondo de Garantía de Servicios Públicos. El resultado es que, según los cálculos de los expertos, la financiación a competencias homogéneas de las dos comunidades forales es el doble, o más, que la del resto de territorios. Pero el cupo es también un instrumento político muy poderoso para los partidos territoriales porque la negociación de las cuantías es bilateral con el Estado (y bastante opaca). Esto permite a los partidos regionales vender sus apoyos al mejor postor para su tierra y conseguir mejoras paulatinas del cupo. Una promesa electoral que los partidos de ámbito nacional no pueden igualar. Hay otro factor adicional por el cual los regímenes forales salen tan beneficiados: no están pagando la parte que les correspondería del déficit de la Seguridad Social. Desde hace una década, los presupuestos del Estado soportan una parte del saldo negativo de las pensiones. Esta cuantía debería incorporarse en el cálculo de los sistemas forales, pero el Gobierno ha rechazado hacerlo para no generar un conflicto. Cuidado con lo que deseas Según los cálculos del BNG, "nuestro país [Galicia] estaría perdiendo unos 5.000 millones de euros al año", aseguró Rego al ministro de Hacienda. El diputado explicó que su voluntad no es conseguir esta cifra, porque "estaríamos dispuestos a contribuir a los llamados gastos comunes". Aun así, la cuantía que le reclama al ministerio supera los 3.000 millones de euros. Los nacionalistas gallegos lo tienen claro: sin una negociación para avanzar hacia un cupo como el vasco, no apoyarán la reforma de la financiación autonómica. En su opinión, la propuesta del Gobierno "no corrige esta discriminación hacia Galicia". Hay otro punto adicional en la crítica del BNG a la propuesta del Gobierno que también comparte con las CCAA del oeste y centro de España: los nuevos parámetros penalizan a las regiones envejecidas y dispersas. En definitiva, al mundo rural. El motivo es que el Ejecutivo ha buscado un sistema que premie al Mediterráneo y especialmente a Cataluña, territorios con una demografía y concentración poblacional diferentes. El déficit del Estado con Galicia que defiende el BNG solo puede defenderse desde un modelo que replique privilegios que tienen hoy los sistemas forales. Sin embargo, no todas las comunidades pueden resultar beneficiadas: para que unas ganen, otras tendrían que perder. La realidad es que el PIB per cápita de Galicia es inferior a la media nacional, lo que significa que no le convendría un sistema sin solidaridad entre territorios. Dicho de otra forma, a Galicia le interesaría defender un sistema de solidaridad entre territorios. Según los últimos datos del INE, correspondientes al año 2024, el PIB per cápita de Galicia es un 7,6% inferior a la media nacional. Incluso si se tiene en cuenta solo las comunidades del régimen común, el PIB per cápita de Galicia sigue siendo un 6,1% inferior. En esta situación, a la comunidad no le beneficiaría avanzar hacia un país con cupos generalizados. Jugar al juego de las comunidades ricas puede ser contraproducente para Galicia si finalmente se extiende ese sistema al resto del territorio. Pero en lo que piensa el BNG no es en que los sistemas forales lleguen a todo el país, sino a unas pocas CCAA privilegiadas. La España independentista y nacionalista tiene un modelo fiscal al que aspira: el cupo vasco y navarro. Sus privilegios son tan altos que son la envidia para quienes quieren reducir la solidaridad entre territorios. El último en apuntarse ha sido el BNG, que lleva ya un tiempo pidiendo un concierto gallego que le riegue de millones como ocurre con las dos comunidades forales. Todavía no han llegado al España nos rouba, pero, en el fondo, es lo que dice su discurso: "Galicia es un país discriminado".