Un gesto de despedida con chorros de agua a un moderno Airbus A350 de Iberia terminó en un incidente que dejó a la aeronave en tierra.El avión tenía previsto partir de Guayaquil hacia Madrid antes del mediodía del jueves. Iberia había incorporado temporalmente este modelo para cubrir la ruta, que habitualmente opera con otro tipo de aeronave. Por ello, su llegada era especial, ya que se trata de uno de los aviones más modernos de la flota de la aerolínea.PublicidadPara despedir la aeronave, en su retorno a Madrid, dos vehículos de los bomberos aeronáuticos se ubicaron a ambos extremos de la calle de rodaje para formar el tradicional arco de agua antes del despegue.Sin embargo, cuando el A350 salió del área de mangas y avanzó entre los carros, una parte del ala izquierda impactó contra una pinza ubicada en el brazo de uno de los vehículos de bomberos. El contacto provocó daños en la aeronave e impidió su salida.La Dirección General de Aviación Civil (DGAC) desarrollará una investigación para determinar las causas de este incidente ocurrido en la zona de rodaje del aeropuerto.PublicidadPublicidadPero ¿qué pudo haber ocurrido? ¿Se trató de un error de cálculo de los bomberos, una falla en los procedimientos en tierra o un problema de coordinación con la tripulación?Un piloto comercial que ha operado para aerolíneas que vuelan en Ecuador señaló a este Diario que, por lo observado en los videos difundidos, el incidente parece obedecer a un error de cálculo por parte del personal de bomberos.PublicidadA su criterio, habría faltado una evaluación adecuada de la envergadura del Airbus A350 antes de la maniobra, con el fin de determinar la ubicación correcta de los vehículos.Cada año se realizan arcos de agua para recibir o despedir aeronaves, pero este tipo de avión no forma parte de las operaciones habituales en Guayaquil. No obstante, el piloto considera que también debe analizarse la actuación de la tripulación.“En ese avión no es posible observar desde la cabina la punta del ala, por lo que gran parte de la maniobra depende del cálculo visual y de la asistencia del personal en tierra”, indicó.PublicidadSegún su evaluación preliminar, la principal responsabilidad estaría relacionada con una falla humana vinculada a la operación de los bomberos.Otro piloto con experiencia en las operaciones aeroportuarias de Guayaquil explicó ante una consulta de este Diario que, antes de este tipo de ceremonias, los bomberos suelen realizar mediciones y verificaciones con los vehículos para garantizar las distancias de seguridad.En su opinión, sí existió una medición previa, pero esta habría contenido un error.“Creo que se confiaron en la posición habitual de la manguera utilizada para lanzar el agua. Posiblemente no calcularon correctamente la elevación o la proyección que adquiere esa estructura cuando se encuentra desplegada. Parece un error de cálculo”, manifestó.Este piloto también considera necesario revisar lo ocurrido desde la cabina y verificar si se aplicaron todos los procedimientos previstos para este tipo de maniobras.Además, indicó que normalmente debe existir personal de apoyo en tierra —conocido como observador de punta de ala o wing walker— encargado de supervisar el paso seguro de la aeronave y advertir cualquier riesgo de contacto.Tras lo sucedido, el especialista considera que será difícil que este tipo de ceremonias vuelvan a realizarse sin una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad. El avión de Iberia se mantiene en Guayaquil a la espera de reparar los daños. Al menos se cree que pase una semana hasta que esa aeronave vuelva a volar con los arreglos. (I)