La ilusión de cruzar el Atlántico comenzó como una fiesta para quienes viajaban por primera vez a España desde Guayaquil. Viajeros no solo del Puerto Principal llegaron antes de las 08:00 al aeropuerto José Joaquín de Olmedo para alistarse y embarcar en un vuelo de la aerolínea Iberia en la ruta Guayaquil-Madrid. Los pasajeros ya estaban acomodados en sus asientos cuando el avión recibió una despedida: un arco de agua lanzado por carros de bomberos en la pista del aeropuerto.La ceremonia se realizaba porque Iberia incorporaba temporalmente un avión A350, uno de los más modernos de su flota, para cubrir la ruta Madrid-Guayaquil. PublicidadDentro de la aeronave, algunos pasajeros escucharon un leve golpe durante este acto. Otros no percibieron nada. El avión permaneció detenido varios minutos mientras la tripulación informaba que existía un inconveniente técnico.“Nos dijeron que esperáramos un momento porque había un problema”, relató una pasajera que viajaba junto a su esposo rumbo a Europa. PublicidadPublicidad“Después de unos 15 minutos ya nos dijeron que no se podía realizar el vuelo y nos desembarcaron”, indicó la pasajeros, quien indicó que hasta ese momento desconocían qué había pasado. Parte de la estructura de uno de los carros de los bomberos impactó con una de las alas de la aeronave. La información circuló rápidamente entre los pasajeros mientras permanecían sentados sin saber exactamente qué ocurría.Publicidad“Nos hicieron un recibimiento con el arco de agua y después nos dijeron que el ala había topado con una manguera o con un equipo del carro de bomberos”, contó otro viajero, que observaba resignado la fila de personas buscando respuestas en los mostradores de la aerolínea.Familias, grupos de amigos y viajeros con mascotas aguardaban por información sobre sus vuelos. Entre ellos estaba Luis Guerrero que había salido de Santo Domingo para llegar a tiempo a Guayaquil a las 08:30. Junto a su familia tenía previsto pasar dos semanas en España. Su itinerario incluía una conexión hacia Valencia, hoteles reservados y entradas compradas para varios eventos.“Imagínese si nos mandan a viajar el domingo. Mi viaje es de 14 días. Si pierdo tres o cuatro días aquí, prácticamente ya no tiene sentido”, dijo Guerrero. PublicidadLa preocupación va más allá de las vacaciones, pues manifestó que hay tiempo, dinero y planificación comprometidos.“Entre boletos, trámites y todo lo que hemos invertido, fácilmente son unos $ 5.000”, calculó. “Si me dicen que salgo mañana, me quedo (en Guayaquil). Pero si es para varios días más, prefiero regresar a Santo Domingo y quizá pedir reembolso”, señaló.En otra fila esperaba una pasajera que tenía como destino final Múnich, en Alemania. Su escala era en Madrid. El viaje, planeado para tres meses, comenzó con la incertidumbre de no saber cuándo podrían retomar la ruta y las conexiones previstas. “Ahora no sabemos qué va a pasar”, dijo la viajera, mientras trataba de solventar la situación de sus vuelos. A pocos metros, una mujer de nacionalidad española relató que permaneció cerca de media hora dentro del avión y recordó que fue ‘increíble’ que a punto de volar, les indiquen para desembarcar. “Ya nos estaban preparando para salir”, comentó. “Después nos hicieron bajar y hasta ahora estamos esperando que nos indiquen cómo se va a reorganizar todo”, acotó.El ambiente en el aeropuerto pasado el mediodía de este jueves alternaba entre el desconcierto y la preocupación. Algunos pasajeros consultaban posibles reembolsos; otros analizaban cambios de itinerario o revisaban si perderían reservas y conexiones. (I)
‘Ahora no sabemos qué va a pasar’: pasajeros de vuelo Guayaquil-Madrid buscan respuestas sobre conexiones y reembolsos
Un avión de Iberia tuvo un incidente este jueves cuando era despedido con un arco de agua en el aeropuerto de Guayaquil.











