Quienes logran medallas en ajedrez frisando los 40 años suelen ser deportistas ejemplares y de gran talento, porque el declive entre los profesionales suele empezar hacia los 35 como promedio. Sabrina Vega tiene 39 y acabar de ganar su 2ª medalla de plata en un Europeo Individual Femenino, que se ha disputado en Batumi (Georgia) exactamente un decenio después de la primera. Más impresionante aún es el rendimiento de la campeona, la ucrania Anastasia Hnatyshyn, única ganadora de Vega, porque sólo tiene 15 años.Tras hablar con su entrenador, el gran maestro Manuel Pérez Candelario, Vega atendió a EL PAÍS: “Llegué a este Europeo con sensaciones contrapuestas porque el año pasado sufrí bastante. Pero con cierto espíritu romántico de seguir en la lucha, y lo he conseguido con gran éxito. En buena parte se debe al trabajo de Manolo y del resto de mi equipo, con mención especial a los grandes maestros David Martínez y Pepe Cuenca. Entre todos hemos mejorado mucho mi gestión del tiempo, que es una de las claves de esta medalla”. La subcampeona se despidió con elogios a la ganadora del oro: “Aunque yo jugué realmente mal contra ella, luego ha demostrado una firmeza de carácter impropia de su edad, y su triunfo es más que merecido, además de impresionante”. La clave de la hazaña de 2016 en Mamaia (Rumanía), donde empezó como 24ª en el escalafón de las participantes, fue la recuperación anímica de una derrota muy dolorosa en la 5ª ronda de las once previstas. Esta vez, Vega (19ª de la lista inicial) cayó ante la sombrosa Hnatyshyn en la 3ª, pero a continuación ganó cinco partidas seguidas, e incluyó entre sus víctimas a rivales tan temibles como la azerbaiyana Ulviya Fatalíyeva (3ª inicial) y la georgiana Meri Arabidze (8ª). Esa racha la aupó al primer puesto, pero Hnatyshyn no levantó el pie del acelerador (ganó la 9ª y 10ª e hizo tablas en la última) mientras la española firmaba tres empates; el último, frente a la austriaca Olga Badelka tras una lucha muy larga, de 58 movimientos. En realidad, son tres sus medallas de plata en Europeos, pero la tercera fue con la selección española en el continental por naciones de 2025, también en Batumi, donde firmó el 2º mejor resultado individual en su tablero, al igual que en la Olimpiada de Ajedrez Femenina de Budapest 2024. Los éxitos de la canaria empezaron desde niña: 5ª y 4ª en los Mundiales sub-12 y sub-10 de 1996 y 1997, respectivamente. E incluyen nueve Campeonatos de España y la participación en once Olimpiadas de Ajedrez y diez Europeos por Naciones. Sabrina (su hermana Belinda fue también una jugadora muy activa durante algunos años) recibió el Premio Reina Sofía en 2018 por haberse negado a jugar con velo el Mundial de Arabia Saudí en diciembre de 2017. “Fue una decisión muy difícil” -explicó aquel día- “porque las condiciones económicas en Riad eran especialmente ventajosas”. Desde entonces ha mostrado siempre una especial sensibilidad social, tanto en sus conversaciones con la prensa como en sus frecuentes conferencias.La doble subcampeona de Europa aprendió a jugar a los 8 años en el colegio, donde se impartía ajedrez como actividad extraescolar. Ahora está convencida de la gran utilidad pedagógica del deporte mental: “Transmite una enorme cantidad de valores, y entre ellos está el de saber organizarte. Lo vi cuando fui capaz de estudiar Derecho sin interrumpir mi carrera deportiva, mientras otras chicas se veían incapaces de estudiar y trabajar a la vez”.