El documental ‘La reina del ajedrez’ (Netflix) hace justicia a su grandeza, pero no profundiza en que nunca fue al colegio ni sobre la enorme escasez de mujeres en este deporte
Desde que el clérigo español Ruy López de Segura fuera el primer campeón del mundo oficioso de ajedrez en el siglo XVI, solo una mujer, Judit Polgar, ha estado entre los diez mejores; y muy pocas entre los cien. A los 49 años, la húngara, retirada de los torneos desde 2014, desborda inteligencia, simpatía y amplia cultura. Nadie diría...
que nunca fue a la escuela, excepto para los exámenes. El documental La reina del ajedrez (Netflix) glosa con gran acierto su descomunal mérito, pero no profundiza en su educación ni sobre la enorme escasez de mujeres (una por cada diez hombres) en un deporte donde la fuerza física es inútil.
Nunca olvidaré aquel 12 de noviembre de 1988 en la sala de prensa de la Olimpiada de Ajedrez de Tesalónica (Grecia). Revisando las alineaciones de las selecciones femeninas, di un respingo al ver la de Hungría: Susan Polgar (19 años), Judit Polgar (12), Sofía Polgar (14) e Ildiko Madl. ¿Tres hermanas en el equipo de un país puntero en ajedrez? Indagué, y me di de bruces con una de las mejores historias que he contado: las tres habían sido cobayas de un experimento de sus padres, quienes las educaron en casa con el ajedrez como prioridad. Por si eso fuera poco, el novio de Madl había muerto pocas semanas antes en un accidente de tráfico.






