Actualizado Viernes,

junio

15:09"Estamos destrozadas. No saben el da�o que nos han hecho cuando nosotras solo les queremos y les hemos procurado lo mejor. Un da�o terrible porque todo es falso". A Patricia Campos, conocida por haber sido la primera mujer piloto de las Fuerzas Armadas espa�olas, con m�ltiples condecoraciones, entrenadora de f�tbol y ahora comentarista deportiva en medios como RNE, � Punt o el diario AS, se le quiebra la voz y no puede aguantar las l�grimas en su breve conversaci�n con este diario. Fue detenida el jueves junto a su mujer tras la denuncia que presentaron los dos hijos de 12 y 15 a�os, que ella adopt� en Uganda en 2019, tras conocer la situaci�n del pa�s en el que desarrolla actividades solidarias a trav�s de su ONG Goals for Freedom. El relato que los menores, que est�n bajo tutela de la Generalitat en un centro de acogida, han hecho ante la Guardia Civil y el juzgado es totalmente negado por Campos y su entorno. Tanto ella como su mujer han sido acusadas por sus hijos de un presunto delito continuado de malos tratos en el �mbito familiar y se les ha prohibido acercarse a los menores a menos de 500 metros. Ese maltrato, seg�n el relato de los ni�os, que viven con ellas en una localidad al norte de Valencia desde 2021, incluye golpes con el cintur�n, restricciones en la comida, castigos continuos y amenazas, entre ellas la de ser devueltos a su pa�s de origen. En un comunicado, Patricia Campos reconoci� estos comportamientos de sus hijos, aunque sin entrar en detalle. "Desgraciadamente, a lo largo de los a�os de convivencia en casa se han producido numerosos episodios ante los que nosotras, las dos acusadas, hemos sido en realidad las v�ctimas. Algunos hechos constan desde hace tiempo en la Justicia, y otros por verg�enza propia han sido silenciados, pero todos ellos demostrar�n la inocencia que hoy proclamamos de forma categ�rica", asegura.El entorno de la pareja profundiza m�s y relata a este diario que las madres han presentado varias denuncias contra los menores por robo de dinero de manera continua, pinchazos en las ruedas del coche e incluso intentos de sustracci�n del propio veh�culo. En el caso del dinero, no solo a ellas, sino a personas que formaban parte del entorno de la familia. "Sus castigos eran prohibirles ir a la biblioteca o ver la tele. Y llevarles al psic�logo a ver si esas conductas se pod�an cambiar", cuentan. Sobre la comida, aseguran que tienen los tickets de las facturas de supermercados donde hac�an la compra, que era destinada a los menores y a Campos, porque su mujer es vegetariana. Hay testimonios, que asegura aparecer�n, que ratifican que no hab�a restricciones. Esto contrasta con el relato de los menores, que contaban a sus compa�eros de clase que no les daban de comer. "Como ya sostuve en mi declaraci�n" judicial, se�ala la exmilitar, "niego rotundamente haber ejercido cualquier tipo de maltrato f�sico o psicol�gico hacia mis hijos. Nos acusan de unos hechos que son absoluta y radicalmente falsos, as� como totalmente contrarios a la realidad del entorno familiar que les hemos procurado desde su llegada en el a�o 2021", asegura Campos, que sigue creyendo "firmemente" en la "adopci�n responsable, en la atenci�n emocional, el amor maternal y la protecci�n", "a pesar de las dificultades que, como madres, hemos sufrido a lo largo de este tiempo de forma injusta". "Siempre hemos puesto un empe�o infinito por resolver cada uno de los problemas a los que nos hemos enfrentado como madres, siempre desde la conciliaci�n y la b�squeda permanente de soluciones constructivas con expertos terapeutas que no resultaran traum�ticas para nuestros hijos", a�ade antes de reafirmar que su modelo de familia "es absolutamente contrario a este tipo de pr�cticas que jam�s hemos usado en el contexto familiar con nuestros hijos", asegura."Sentimos una profunda decepci�n y tristeza por lo acontecido. Es doloroso ver c�mo una trayectoria de a�os dedicada al activismo por los derechos humanos y a proyectos solidarios —que fueron precisamente los que nos llevaron a conocer y adoptar a mis hijos en Uganda— se ve empa�ada por un relato que no se ajusta a la realidad de nuestro hogar", zanja.