Washington/La Habana (EFE).- EE. UU. pone fin este viernes al periodo de gracia otorgado a empresas extranjeras con presencia en Cuba para que rompan lazos con la isla antes de enfrentar represalias por parte de Washington.
Esta medida forma parte de la constante presión sobre La Habana, que la víspera llegó a su dirigente Miguel Díaz-Canel y a un hijo de Raúl Castro con más sanciones.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, decretó el pasado 1 de mayo medidas contra entidades extranjeras que operen en sectores vitales de energía, defensa, minería y servicios financieros en la nación caribeña, tras lo que su Administración puso como límite el 5 de junio para que las entidades deshicieran sus vínculos.
En esta nueva vuelta de tuerca en la campaña que busca ahogar a una Cuba ya en crisis, Trump advirtió a quienes mantuvieran negocios con el Gobierno cubano y su conglomerado empresarial militar, Gaesa, – sancionado por Washington- de que se exponían al bloqueo de sus activos en EE. UU.
La medida también incluye sanciones económicas y prohibición de entrada al territorio estadounidense a personas extranjeras que hayan trabajado o trabajen para entidades gubernamentales cubanas, estén implicados en violaciones de derechos humanos o en actos de corrupción.











